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Crítica:POESÍA

Variaciones de un viaje interior

De la experiencia cotidiana a la metafísica del lenguaje pasando por un existencialismo onírico, la poesía más reciente sigue alimentando la diversidad que, con el cambio de siglo, caracteriza el ecosistema lírico español. A través de los seis primeros libros nos acercamos a los fantasmas que alientan en la obra de los nuevos poetas.

Los libros de poesía, ajenos al limitado universo de lectores realmente existentes en el país, nutren los anaqueles de las librerías con tal abundancia que no resulta fácil separar el grano de la paja, el poeta de fuste del versificador correcto. Eso hemos intentado, no obstante, con esta media docena de propuestas. Se trata de una selección basada en la pluralidad: dos textos cercanos a la poesía más experiencial, tres estrechamente vinculados con cierta metafísica del lenguaje y uno no clasificable (o clasificable en un campo en el que lo real y lo onírico se funden).

Los dos primeros son Telón de sombras, con el que Luis Bagué Quílez (Palafrugell, 1978) ganó el pasado año el Premio de poesía joven Antonio Carvajal, y farewell to POESY, de Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963). Son dos libros intensos, de un tono directo, realista, en los que ingredientes como la memoria, la meditación sobre el paso del tiempo y sobre las trampas que a lo largo de la vida nos tendemos para engañarlo, una de las cuales, y no desdeñable, es la propia poesía, se formalizan, en uno y otro, de una manera significativamente distinta: mediante el verso largo y libre y cierta propensión al barroquismo en Bagué; a través del verso clásico, de lenguaje transparente aunque no desprovisto de imágenes, de Rivero Taravillo. Aunque los dos poetas se nutren de la experiencia de la vida cotidiana, este último no desdeña, en momentos determinados -sobre todo en el apartado Ellas- un origen anecdótico de base literaria: las compañeras de Borges, de Browning, de Pound o de Miguel Hernández sirven de apoyo a otros tantos poemas.

De entre las propuestas más

alejadas del realismo, cabe destacar por su novedad Imagen de Caín, de Javier Codesal (Sabiñánigo, 1958), dueño de una dilatada trayectoria como artista de vanguardia en el campo de la imagen, dedicación que no podía quedar al margen de su labor poética. Imagen y palabra: tal es la dualidad sobre la que el libro se sustenta. Y, en coherencia con ella, sus poemas se mueven entre la poesía visual, una de las expresiones más radicales del vanguardismo, y una reflexión existencial basada en la relación dialéctica entre la vida y la muerte, metáforas ambas de los diversos juegos de contrarios (y de espejos) que conviven en el libro. Si por lo general la poesía es, con contadísimas excepciones, un arte de minorías, en el caso de Imagen de Caín estamos ante una propuesta para la minoría de la minoría. Una propuesta inteligente e incitadora de lecturas varias.

En el amplio campo de juego del irracionalismo cabe insertar el magnífico Tundra, primer poemario de Esther Ramón (Madrid, 1970) que llega al lector avalado por un acerado prólogo de Juan Carlos Suñén. Naturaleza (los lagartos, la piedras, los cuervos, los crustáceos), vida e incertidumbre se anudan en esta colección de poemas cortos, de dicción seca y palabra deslumbrante en la que la racionalidad del poema se mide en capacidad para colocar al ser frente al abismo de la muerte y frente a los miedos, no siembre visibles o explicables, que condicionan, a diario, la existencia: "Se deshacen los troncos / más oscuros en alas / disecadas de polillas". Un primer libro deudor del Gamoneda más contenido (el de El libro del frío) y de las zonas más existenciales de la poesía de Olvido García Valdés. Francisco León (Canarias, 1970) se mueve en Tiempo entero, su segundo libro (es la excepción en este recorrido de primeros libros), a medio camino entre la poesía metafísica de Sánchez Robayna ("Huertas vacías, desventradas, surcos blancos antes de la ignición de la noche") y una poesía que apela no tanto a la experiencia de lo real como a la experiencia de lo vivido a través de la cultura y del viaje (véase el apartado 15 poemas ingleses) y de la evocación de un pasado mitificado (el origen) al que todo regresa. El papel de la naturaleza, teñida por una gasa de niebla que refuerza cierto tono melancólico, es omnipresente en el conjunto del poemario. Un poemario rico en matices y en propuestas formales en el que el tiempo entero es la más acabada metáfora de cuanto, a juicio de Fernando León, debe contener toda obra literaria.

En el territorio de lo no clasi

ficable cabe incluir La mística del fracaso, del tudelano Jesús Jiménez Reinaldo. Poesía existencial que indaga en el límite, que busca la frontera en la que el ser humano intenta sobrevivir y explicarse recurriendo a los sueños, a los símbolos que alimentaron la infancia (Wendy, Hansel, Alicia...) y a las muertes que empantanaron momentos claves del proceso de formación sentimental del sujeto poético. Un libro denso y ambicioso con un riesgo no desdeñable: cierta tendencia a la hipérbole y a una retórica no siempre necesaria ("hechizada en el limen de los lares traidores").

Seis libros que ensanchan el territorio diverso de nuestra poesía en este tiempo duro (aunque ese tiempo duro ni siquiera se transparente en sus textos). Seis libros que, en el fondo, comparten más de lo que la apariencia nos dice. En el fondo son variaciones sobre un mismo tema: la intimidad y su trastienda.

Telón de sombras. Luis Bagué Quílez. Hiperión. Madrid, 2002. 74 páginas. 7 euros. farewel to POESY. Antonio Rivero Taravillo. Pre-Textos. Valencia, 2002. 61 páginas. 9,62 euros. Tundra. Esther Ramón. Igitur. Tarragona, 2002. 66 páginas. 7,7 euros. Tiempo entero. Francisco León. Calima. Palma de Mallorca, 2002. 90 páginas. 10 euros. La mística del fracaso. Jesús Jiménez Reinaldo. Devenir. Madrid, 2002. 69 páginas. 7,5 euros. Imagen de Caín. Javier Codesal. Icaria. Barcelona, 2002. 74 páginas. 9 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de febrero de 2003