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Reportaje:

El final de El Empastre

El Ayuntamiento de Catarroja celebra un acto que hace oficial la desaparición de la legendaria banda cómica

Se hizo oficial ayer sábado: la banda de El Empastre de Catarroja ya no existe. Juan Marí, el último apoderado que tuvo una formación musical y cómica que ha divertido a varias generaciones, afirma que la banda nació y murió con el siglo, "porque se creó en 1915, bajo la aquiescencia del maestro Serrano, y dejó realmente de estar activa en el año 2000". La formación ha dejado su actividad "porque lo lleva el curso del tiempo". Pero no ha sido hasta ahora, a través de un homenaje, cuando se ha hecho público este final. En la Casa de la Cultura, la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Catarroja organizó ayer el pase de una película de vídeo, montada para la ocasión, que recoge actuaciones de El Empastre por todo el mundo. Después, la banda musical local La Artesana reflejó su vieja fórmula de éxitos, que se basaba en entrelazar composiciones dispares. "Mezclábamos Wagner con el Rascayú", recuerda Marí.

"Hasta la Orquesta Mondragón nos copió ideas", dice un antiguo músico de la banda

Al acto acudieron músicos supervivientes de la banda, y gente que ha tenido relación con miembros de la formación que ya han muerto. Uno de los que más jóvenes entraron en la formación fue José Manuel Cabo, que tocaba la trompeta con 14 años. Su padre fue José Cabo, último director de la banda. Según José Manuel, El Empastre combinaba "mimo y buenos músicos; las actuaciones en plazas de toros con cómicos fueron novedosas, e inspiraron a otra gente, pero no hay que olvidar que la calidad de los músicos, y su sentido del humor, eran las claves. Hasta la Orquesta Mondragón nos copió ideas como la de utilizar disfraces femeninos en las actuaciones". Francia, Portugal, Bruselas y la mayoría de países latinoamericanos fueron visitados por El Empastre. En España, últimamente se encontraban con un problema: "en las plazas de toros", explica Juan Marí, "ahora la ley es muy escrupulosa con la utilización de becerros en espectáculos; esto nos afectó bastante". Pero lo determinante, en su opinión, es que "todo lo que nace, tiene que morir, y El Empastre no era una excepción".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de febrero de 2003