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Entrevista:JOSÉ M. FAJARDO | Escritor

"La ficción forma parte de la Historia"

La búsqueda de información para un reportaje llevó a José Manuel Fajardo (Granada,1957) a descubrir a unos cuantos idealistas que a finales del siglo XVIII cruzaron la frontera buscando en Francia aires de libertad. Sus peripecias llenaron las páginas de La epopeya de los locos. Españoles en la Revolución francesa, el primer libro de Fajardo, publicado hace ya 12 años. El autor le ha dado una segunda vida a la obra, reescribiendo del principio al final sus 300 páginas y aportando al texto la experiencia acumulada con las tres novelas -Carta del fin del mundo, El converso y Una belleza convulsa- que ha publicado.

Fajardo habla de un "ajuste de cuentas" con los errores cometidos en la primera versión para crear, "con la misma mirada", la obra ahora reeditada por Ediciones B. "He sido completamente fiel a la vida de esos personajes", explica. "Es una narración histórica sin ningún elemento de ficción en él".

En bibliotecas y archivos franceses y españoles, el autor de La epopeya de los locos encontró las huellas del recorrido de unos pocos españoles que vivieron la Revolución francesa. Escuchó la música del siglo XVIII, recorrió los lugares de París donde vivieron y comió en las mismas tabernas y restaurantes, hasta empaparse de detalles que le permitieran luego contar sus vidas como si se tratara de una novela.

"Entrecruzando la documentación descubrí que todo el mundo mentía. Me di cuenta que la ficción también forma parte de la Historia. El historiador se nutre de la memoria de los hombres, con todos los engaños que cada se humano mete en su propia vida", dice Fajardo.

La epopeya de los locos narra las aventuras de seres insignificantes en su tiempo, perdedores a los que el escritor define como "los habitantes de los pies de página" en los libros de Historia, pero a quienes encuentra más interesantes que los ganadores, "capaces de enmascarar la muerte, la tortura y la destrucción detrás de las versiones oficiales".

El escritor defiende que los protagonistas del libro, a pesar de que fracasaron en su empeño de cambiar el curso de la Historia con sus ideales revolucionarios, son los "únicos héroes posibles" en un mundo que ya ha escapado de una concepción infantilista de la heroicidad. "Son personajes contradictorios, que mezclan en sus trayectorias la capacidad de soñar y el esfuerzo por llevar adelante sus ideales, pero mostrando sus lados oscuros, sus miserias. Prescindir de la dimensión humana del héroe y de las consecuencias de sus actos, es difícilmente creíble", añade. "La sociedad se ha vuelto mucho más escéptica sobre el heroísmo de la violencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de enero de 2003