COYUNTURA INTERNACIONALColumna
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Inquietud fiscal

En esta desaceleración la economía de EE UU está experimentando el mayor estímulo fiscal de los últimos 40 años. De hecho, en ninguno de estos años se produjo una reducción del saldo fiscal de casi tres puntos porcentuales del PIB como la observada en 2002. Este cambio responde casi totalmente a medidas discrecionales adoptadas por el gobierno, como la devolución de impuestos a las familias o el aumento de la duración de las prestaciones por desempleo.

La política fiscal ha apoyado la actividad y, pese a la magnitud de este impulso, el déficit público terminó en el 1,5% en términos de PIB, esto es, por debajo del observado en muchos países europeos y del límite del 3% que fija el Pacto de Estabilidad en la UEM.

Tipos de interés más altos y menor crecimiento pueden ser los costes del nuevo deterioro fiscal en EEUU

Sin embargo, en 2003, sin una mejoría significativa de la economía y con la perspectiva de una guerra en Irak, el nuevo plan fiscal de Bush deteriora el horizonte presupuestario a medio plazo y amenaza la sostenibilidad del crecimiento.

La evidencia muestra que un descenso del ahorro público no se compensa con un aumento equivalente del ahorro privado, por lo que disminuye la tasa de ahorro nacional. Ello conlleva menos inversión y/o una mayor dependencia del ahorro externo, lo que, en cualquier caso, reducirá la renta nacional.

La situación de la economía de EE UU es bastante vulnerable en estos momentos. El ahorro privado es bajo: a pesar de haber aumentado en esta desaceleración, se sitúa aún dos puntos por debajo de la media de los últimos 50 años. Su aumento esperado para 2003 es inferior al punto porcentual. Además, en este año, el déficit público seguirá aumentando hasta alcanzar el 2,7% del PIB. Con ello, el ahorro nacional disminuirá, situándose en mínimos históricos.

En este contexto, se seguirá necesitando un elevado volumen de ahorro externo. Ya en 2002, el aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente ha reflejado esta mayor necesidad de fondos. Ahora, para mantener el ahorro externo, previsiblemente los tipos de interés reales de largo plazo aumentarán.

Aunque se ha puesto en cuestión la relación entre el déficit público y los tipos de interés en múltiples ocasiones, hay evidencia empírica que apunta a que un punto más de déficit supone un aumento de medio punto en los tipos de interés a un año y de un punto porcentual en una década. Un resultado que podría tensionar los tipos a 10 años en EEUU.

Mayte Ledo es economista jefe para la OCDE y Mercados del Servicios de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de enero de 2003.