Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:POP | PAULINE EN LA PLAYA

Paraísos íntimos

Da auténtico gusto comprobar cómo cantarle a la merienda o al gato de Alicia es aún posible en este mundo. Las asturianas hermanas Álvarez lo hacen de manera sobresaliente; poniendo corazón y ganas de encantar. Colocando en escena una numerosa banda -todo un esfuerzo en estos tiempos de crisis- el dúo dió un bonito repaso al ramillete de canciones acumuladas en sus dos discos hasta la fecha: Nada como el hogar y Tormenta de ranas.

Temas de sencillez y belleza naïf que parecen habitados por el blanco fantasma de Vainica Doble, un espectro que perseguirá siempre a aquellos que han probado las mieles de las canciones hechas con gusto. En ese caso, además, las Vainicas podrían estar orgullosas porque, dada la procedencia de Mar y Alicia de la banda de rock de garaje Undershakers, el sonido de la banda no se resiste a rockear en las canciones que más se prestan al guitarreo.

Pauline en la Playa

Alicia Álvarez (voz y guitarra), Mar Álvarez (guitarra y coros), Gonzalo Maestre (batería), Juanjo Galera (bajo), Mitsuko Watanabe (teclados), Iván Sáez (saxo alto), Andrés Bribag (saxo tenor y clarinete), Pablo Palacio (trompeta) y Laura Espinel (violín). Sala Galileo, 12. Madrid, viernes 24 de enero.

Magnífico fue también la elección del repertorio, en el que brillaron temas como Insignificancia, Rueda corazón, El gato de Chesire o sus magníficas incursiones en los terrenos de la bossa con Es natural. Incluso hubo versiones de Caetano Veloso para hacer que el concierto fuera realmente distinto y ofreciera una dimensión de aquello en lo que puede evolucionar el estilo de estas asturianas. Dos creadoras que extraen de sus momentos cotidianos más amados, de sus paraísos íntimos, la materia idónea para sus canciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de enero de 2003