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Los forenses descartan en su primer análisis que Dónovan Párraga fuera asesinado

La Guardia Civil sigue extrayendo restos óseos de la fosa séptica donde fue hallado el niño

Dónovan Párraga, el niño de 12 años que desapareció en febrero de 2002 y cuyo cadáver fue hallado el pasado jueves, no murió de forma violenta. Así al menos se desprende de los análisis preliminares que han practicado los forenses a los restos óseos encontrados en la fosa séptica de la urbanización La Beltraneja, en la localidad alcarreña de Trijueque. Los médicos radiografiarán ahora los huesos para determinar con más precisión si tienen alguna lesión y si hubo violencia. La Guardia Civil siguió sacando ayer pequeños huesos del niño de la alberca, tras vaciarla de lodo y humus.

Los forenses que realizan la autopsia a los restos del cadáver de Dónovan no han encontrado, de momento, signos de violencia, tras haber efectuado los exámenes externos e internos de los mismos. El avanzado estado de descomposición del cuerpo hace más difícil la labor de los tres forenses que trabajan en el tanatorio de Guadalajara, que se reanudarán hoy con un análisis más pormenorizado de las piezas y, previsiblemente, con una nueva toma de muestras.

Éstas se remitirán al Instituto Toxicológico de Madrid para que las estudie. El análisis se centrará en comprobar si los huesos de la garganta y la médula espinal han sufrido alguna fractura que sugiera que Dónovan fue asesinado.

Los resultados preliminares contrastan con la opinión del experto forense José García-Andrade, quien afirmó ayer, en declaraciones a Efe, que el lugar donde fue hallado el cadáver del niño hace pensar en un homicidio: "No podemos pensar en absoluto que ha sido un accidente, porque un niño de esa edad no salta una tapia para ir a jugar a una charca", dijo. También descartó el suicidio infantil porque "es algo excepcional y, además, suelen escoger otros sitios, no una charca maloliente. "Es un homicidio en el que tiran el cadáver a un pozo con la intención de hacer desaparecer el cuerpo o esconderlo durante el mayor tiempo posible, porque las charcas aceleran la putrefacción", agregó García-Andrade.

Los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil han mandado muestras extraídas de los huesos más largos y de las piezas dentarias de Dónovan al Laboratorio de Criminalística de la Dirección General, en Madrid, junto con las muestras de saliva recogidas a los padres el mismo jueves en Trijueque. El análisis de estas muestras permitirá extraer el ADN y cotejar los resultados. Éstos podrían estar listos mañana domingo, porque no se va a extraer la secuencia íntegra del ADN, sino las seis o siete cadenas que permitan asegurar que los restos corresponden a Dónovan. "No se han podido obtener las muestras de otra parte que no hayan sido los huesos largos, ya que todo el cuerpo estaba muy contaminado después del tiempo que ha pasado dentro de la fosa", señalaron fuentes de la investigación.

Mientras, agentes del instituto armado continuaron ayer extrayendo restos óseos (en general, de pequeño tamaño) de la fosa séptica donde fue hallado Dónovan. Los trabajos comenzaron a primera hora de la mañana, tras estar suspendidos durante la noche por las bajas temperaturas y la falta de luz. Los investigadores fueron más lentos que el primer día. Las cisternas encargadas de achicar el agua y el contenido de la alberca se toparon ya con el fango y el humus acumulado en el fondo de la depuradora. "Quedarán unos dos metros de profundidad llenos de lodo, y ahora tenemos que achicar más despacio para no dañar ninguna prueba", señaló un experto.

La alberca, con forma de L, tiene una capacidad de unos 750 metros cúbicos. Se encuentra en la parte baja de la urbanización de La Beltraneja (280 chalés), situada a unos cinco kilómetros de Trijueque, junto a un denso encinar. Esta fosa séptica tiene un doble acceso: a través de un camino vecinal por el exterior de la urbanización o por la calle de la Amapola.

Desde ahí al chalé donde vivía Dónovan Párraga no hay más de 300 metros. Una valla metálica de unos dos metros de altura, con dos puertas, es la única protección para este recinto de 10 metros de ancho por 15 de largo y con una profundidad de seis metros, de los que sólo estaban cubiertos cinco.

Cierre con candado

"El día que desapareció el pequeño una de las puertas estaba abierta y se podía entrar fácilmente a la alberca. Dos días después ya pusieron una cadena con candado y lo cerraron", recordaba ayer un vecino de la urbanización. El jueves, la expectación de los vecinos hizo que el cordón policial estuviera plagado de personas que querían observar las labores de rescate. Ayer el panorama era bien distinto. Las calles de la urbanización estaban vacías y el cordón policial sólo lo rodeaban una decena de periodistas.

Los guardias civiles bajaron a la fosa séptica a través de una larga escalera metálica que medía unos ocho metros de largo. Los agentes bajaban pertrechados de un cubo donde vertían los restos hallados en el fango. Luego, los forenses introducían el contenido del cubo en bolsas de plástico transparentes y de allí pasaba a un sudario desplegado junto a unos matorrales.

"Tan sólo aspiro a conocer la verdad"

"Muy afectados y sin ganas de hablar". Así se encontraban ayer, según sus propias palabras, los padres del pequeño Dónovan, Francisco Párraga y Gloria Rodríguez, que rehusaron hacer más declaraciones a los medios de comunicación. El progenitor sólo pidió que las pesquisas se realicen de forma exhaustiva para que no queden interrogantes. "Tan sólo aspiro a conocer la verdad de todo lo que ha ocurrido. Espero que los resultados de la investigación forense no den lugar a interpretaciones y que al final se pueda llegar a la verdad", afirmó Francisco Párraga. "Agradecemos a todos los ciudadanos que nos han llamado y nos han intentado ayudar y dar ánimos. Gracias de corazón, y no lo digo por cumplir", añadió el padre del menor hallado muerto el jueves. La madre permaneció durante casi todo el día en casa de una íntima amiga. "Lo estoy pasando muy mal y, de momento, sólo quiero agradeceros lo mucho que nos habéis ayudado durante este tiempo", se limitó a decir en una conversación telefónica, con voz visiblemente afectada por el trauma que sufre. El defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, y la diputada nacional de IU Marisa Castro fueron a ver al padre de Dónovan y le mostraron "su solidaridad y afecto". "Es traumático perder a un hijo, a una persona joven, es algo que creo que rompe todas las leyes de la vida, pero saben que tienen que hacer ese esfuerzo sobrehumano y salir adelante, agarrándose a la esperanza y al apoyo de todos", declaró Núñez Morgades. "Sé que cuando pierdes un hijo muchas veces se te cierra todo el horizonte, pero tenemos que esperar que amanezca y que pase el tiempo, y que se pueda cerrar la brutal herida. Cada paso es diferente, pero el espíritu de que podemos reaccionar cuando unos padres pierden a un hijo no lo podemos perder", concluyó el Defensor del Menor de la Comunidad.Después de reunirse con Francisco Párraga, Núñez Morgades y Castro se dirigieron a la urbanización La Beltraneja y visitaron a la madre del niño. Allí permanecieron un rato. La diputada nacional estaba visiblemente afectada por el trágico desenlace que ha tenido la desaparición de Dónovan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de enero de 2003

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