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Reportaje:

Chocolate recibe el homenaje de la Universidad

El cantaor jerezano, que actúa hoy en Madrid, vive el mejor momento de su carrera a los 73 años

Esta noche canta en Madrid Chocolate, quien últimamente está viviendo una etapa áurea en su carrera. El homenaje que hoy le dedica la universidad es uno más de los muchos que está recibiendo en la mejor etapa de su vida artística, según él mismo dice, pese a que este año cumplirá los 73 de edad. Su disco Mis 70 años con el cante, que hace unos meses merecía un premio Grammy, contribuyó ciertamente a este renacer de un cantaor que había pasado por momentos de aparente declive, pues se trata de un gran disco en el que oímos al artista -siempre notable y con una discografía importante- particularmente inspirado.

"Esto que me está pasando", explica, "de verdad que me ha dado 40 años de vida. Yo creo que nunca había sido tan reconocido como ahora, aunque por los años setenta tuve también una época muy buena".

-¿Y cree usted que está cantando mejor que nunca?

-Creo que sí, fíjese. Porque tengo más conocimiento, más experiencia, más veteranía, y eso en el cante es muy de apreciar, mucho, mucho.

Antonio Núñez, Chocolate, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1930, pero vive en Sevilla desde que empezó a buscarse la vida con siete u ocho añitos. ¿Esto ha hecho que su cante sea más sevillano que jerezano? "No, mi cante suena a Jerez".

-Pertenece usted a una generación en la que ya quedan muy pocos en activo.

-Así, que recuerde de momento, Chano Lobato, la Bernarda de Utrera, y no sé si alguno más. Otros tan importantes como la Fernanda, o Fosforito, ya no cantan.

¿Qué va a pasar cuando los pocos que quedan dejen de hacerlo? Chocolate sabemos que es uno de los pocos cantaores que permanecen rigurosamente fieles a la ortodoxia flamenca, así que su respuesta es la que podíamos esperar de él: "No lo veo fácil. El cante se está desmoderando, se está adulterando, y llegará un momento en que el cante de verdad quede sólo en los discos de los antiguos y de nosotros".

Entonces, de los cantaores que ahora pertenecen a generaciones más jóvenes que la suya, le pregunto si no hay ninguno que cante como a él le gustaría. "Hombre", responde, "hay alguno que suena flamenco bien; Menese, por ejemplo, está en la línea correcta, pero son muy pocos, se pueden contar casi con los dedos de una mano".

-¿Qué va a pasar entonces con el cante?

-El problema es que todos quieren crear, y no saben. No hacen más que largar chillidos, distorsionar los tercios, meter tambores, hacer el cante al revés, como yo digo. El cante está hecho. Hay que buscar una personalidad, pero el cante está hecho.

Curioso. Recuerdo que Antonio Mairena me dijo esta misma frase en una de las ocasiones en que le entrevisté: "El cante está hecho". Chocolate lo cree así también, y lo reivindica no sólo con sus palabras, sino con su cante. El último disco ha tenido una acogida extraordinaria, y ya está preparando uno nuevo para la misma discográfica, Muxxic. "Quiero hacer un villancico, que nunca lo he grabado, y dos saetas. Pero mis soleares y mis siguiriyas no faltarán. Mi cante va a quedar en mis discos, y espero que esa huella no desaparezca en el futuro".

De momento, un homenaje más, esta noche, a las 22.30, en el San Juan Evangelista. Él cantará acompañado por la guitarra de Antonio Carrión, y además cantarán la jerezana Melchora Ortega y el almeriense Carrete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003