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Reportaje:

Una autovía en plena montaña

La gran altitud y la exposición a las nevadas provocan los cortes de la A-92 en el Puerto de la Mora

A los sedentarios, los que detestan los viajes o son incapaces de interpretar un mapa les resulta sin embargo familiar este nombre: Puerto de la Mora. Es posible que nunca hayan transitado por él pero casi siempre que aprieta la borrasca por la mitad oriental de Andalucía los meteorólogos de las televisiones se aprestan a pronunciar el nombre. "Puerto de la Mora, cerrado o con obligación de utilizar cadenas", avisan. La fuerte nevada de hace nueve días volvió a colapsar este promontorio junto al parque natural de Huétor Santillán, en Granada, por el que pasa la Autovía del 92. Atrapados en la nieve quedaron varios centenares de vehículos. ¿Cuál es la causa de que en unos minutos su superficie se convierta en un atolladero?

"Jamás entenderé por qué se eligió ese trazado", afirma Francisco Ríos (IU)

Unos 1.380 metros de altitud. Ahí está, según los técnicos, el motivo por el que, a menudo, cuando las temperaturas bajan y hay precipitaciones, centenares de coches puedan quedarse atrapados durante un par de horas por culpa del hielo y la nieve en la A-92 a la altura del Puerto de la Mora. "Es un puerto de montaña en plena autovía", explican. "También se cierran otros puertos en Sierra Nevada cuando hay precipitaciones, pero ahí los cortes de tráfico no afectan a tantos vehículos".

Hace una semana, cuando los fuertes vientos siberianos asolaron prácticamente a todo el país y Granada volvió a exhibir la hermosa imagen de la Alhambra completamente cubierta de nieve, dos centenares de vehículos se vieron atrapados en plena noche en el Puerto de la Mora. Fueron pocas horas, pero la noticia llamó la atención de todo el mundo.

"El corte duró dos horas porque no pudimos llegar con las máquinas quitanieves debido a que varios camiones perdieron el control y se quedaron atravesados en la carretera", explica un trabajador de Zafir, la empresa encargada del mantenimiento de la A-92 en esa zona. "No se trata de un problema de falta de medios ni nada parecido, sino de algo circunstancial: en el momento en que se retiran los camiones atravesados, se puede trabajar", agrega.

No son muchos los cortes que se registran en el Puerto de la Mora. La Guardia Civil de Tráfico informó que en 2002 sólo se registraron tres. Pero en una autovía, los efectos se magnifican debido a la cantidad de vehículos que se mueven. El puerto registró en 2001 una media de 14.351 vehículos diarios.

"Siempre estamos preparados para el caso de que se produzca mal tiempo y se cierre el puerto", explica por su lado José García Giralte, delegado de Obras Públicas de la Junta. "Tenemos como ruta alternativa la carretera N-323 en su tramo Iznalloz-Diezma, que es la que habitualmente utilizan los camiones. Y tenemos medios, porque no es sólo el Puerto de la Mora. También tenemos muchas carreteras por encima de los 1.000 metros que sufren el mal tiempo". Esos medios contemplan la presencia de dos máquinas quitanieves en el puerto.

Pero la A-92, en ese tramo, no sólo ha padecido nevadas o heladas (además de la altitud, se encuentra en una zona de umbría). También se aqueja a veces de desprendimientos, y es ahí donde surgen las críticas.

"Jamás entenderé por qué se eligió ese trazado para la autovía", dice el parlamentario andaluz de IU Francisco Ríos. "Ni eso, ni por qué se pagaron 11.000 pesetas por metro cuadrado para expropiar terreno, cuando lo normal eran de 300 a 1.000 pesetas por metro cuadrado", añade.

IU se mostró en su momento muy opuesta al trazado que se había elegido para la A-92 a su paso por la provincia de Granada por varias razones. El precio de las expropiaciones, el paso de la vía en medio de un parque natural y la inclusión en la ruta, cómo no, del Puerto de la Mora.

"Nosotros", dice el parlamentario Francisco Ríos, "siempre defendimos un trazado alternativo que pasara por la Jaén-Motril [se refiere a la N-323]". Ríos aún mantiene su postura de que la Junta de Andalucía debería negociar con el Gobierno central la forma de convertir en autovía ese tramo de la N-323. "No decimos que con esto queramos cerrar el Puerto de la Mora, sino de que haya siempre otra posibilidad de viajar en caso de cierre por nieve o por deslizamientos".

La posibilidad de modificar el trazado de la autovía en esta zona se ha planteado cada vez que algún movimiento de tierra ha dejado inutilizado algún carril de la autovía. Los desprendimientos, desde la población de Alfacar hacia delante, han sido frecuentes, pero sobre todo de graves consecuencias económicas y de fluidez.

A esto se une la nieve. "Se trata de los inconvenientes de que haya un puerto de montaña en una vía rápida", explican por su lado los técnicos. "El paisaje es impresionante para el viajero que

lo atraviesa por su belleza. Pero disfrutar de esos paisajes acarrea el riesgo de verte atrapado en un temporal". Es una cuestión de altitud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de enero de 2003