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Crónica:FÚTBOL | Partidos de ida de los octavos de final de la Copa del Rey

Una victoria anodina

El Atlético, tan pálido como en las últimas jornadas, resuelve en Jerez con un gol de Albertini

Al Atlético ni le afectó la marejada provocada por las declaraciones de su presidente, Jesús Gil, ni le dejó de afectar. Todo siguió igual ayer en Jerez. Nada cambió. Ni a peor ni a mejor. Emerson se dedicó a perder la posición, en ataque y en defensa, a perder balones, a perderse por la banda izquierda suplantando sin éxito a Luis García, a perder oportunidades claras y a perder el norte. Albertini, a meter un gol de falta y ausentarse todo el choque hasta que le sustituyó Movilla, algo más centrado.

XEREZ 0 - ATLÉTICO 1

Xerez: Mora; Gerard, Selu, Jesule, Moreno; Musa, Cachorro (Mena, m.62), Mendoza, Rubiales; Pineda (Zárate, m.62) y Deus (Calle, m.77).

La pareja de pivotes no funcionó y el Atlético atacó a la deriva, sin un plan establecido, a través de los balones largos que peleaba Fernando Torres o de las incursiones aventureras de García, Aguilera o Contra por las bandas. Jorge, que disputó casi todo el segundo tiempo aportó un cierto gusto por el fútbol de asociación y, con la colaboración de Correa, elaboró la mejor jugada del Atlético. Una pared que acabó en un disparo raso, flojo y desviado del canario. Correa tampoco estuvo mal, aunque falló la oportunidad más clara del partido cuando, solo en el área pequeña, mandó alto el balón.

El Xerez empezó tocando bien la pelota, después acabó rifándola y acabó ahogando al Atlético por empuje. Un cabezazo de Rubiales y un par de centros por las bandas bien dirigidos fueron el testimonio jerezano en el primer tiempo. Lo demás, balones largos e imprecisiones. Y muchos fueras de juego. Alguno de ellos acabó en gol anulado. La salida de Mena y Zárate en el segundo tiempo mejoró al conjunto andaluz y fue suficiente, en cualquier caso, para sonrojar a la defensa rojiblanca.

La salida del castigado Dani, el jugador que menos minutos ha disputado del Atlético coincidió con el repliegue y el caos del Atlético. Definitivamente, el conjunto rojiblanco se dedicó a aguantar las animosas acometidas del Xerez y a tratar de sorprender al contragolpe. Poca cosa. Mientras, el equipo de Schuster agujereaba la resistencia del centro del campo rojiblanco, ninguna, y entraba por las dos bandas, especialmente por la izquierda, la de Zárate. El argentino acaparó casi todo el peligro de su equipo en los últimos minutos.

El Atlético, con las líneas a distancias siderales y una equívoca sensación de haber cumplido con su deber, renunció al balón. Un objeto redondo con el que, hoy por hoy, nadie se siente cómodo en el equipo colchonero. Torres abandonó el campo en el minuto 50 y desde entonces el Atlético jugó sin delanteros. Correa se colocó como ariete, pero el uruguayo ya no se siente bien en punta.

El Xerez acabó lamentando no haberse dado cuenta antes de que le bastaba con ponerle un poquito de ganas. En los últimos cinco minutos contó con más oportunidades que en todo el tiempo restante. Algunas tan buenas, que el Mono Burgos todavía se sonríe al recordar los fallos de los delanteros. En esos últimos minutos, el Xerez al fin se dio cuenta con que bastaba con tratar de meter el cuchillo en la mantequilla temblorosa que es la zaga del Atlético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de enero de 2003