Reportaje:

El Liceo se viste de cine

Las proyecciones cinematográficas de 'La traviata' atraen a numeroso público al coliseo lírico barcelonés

Hay miles de personas que quieren entrar en el Liceo, conocer su sala, pasear por sus múltiples espacios y sentarse en sus butacas para descubrir como espectadores los atractivos que ofrece el coliseo lírico barcelonés. Normalmente, ni se acercan a la taquilla del teatro, disuadidos por el precio de las localidades y las limitaciones del aforo. Un Liceo transformado en sala de cine recibió ayer la ilusionada visita de más de 1.300 espectadores que, en su gran mayoría, aprovecharon la proyección digital de La traviata y su precio asequible, cuatro euros la localidad, para pisar por primera vez el teatro y conocer, aunque sea a través de la gran pantalla, la emoción de la ópera.

"Es una gran oportunidad para conocer el teatro a un precio asequible"

Todo parecía una función normal, pero no lo era. Comenzando por la hora: las once de la mañana. El público, en el que predominaban familias al completo, desde abuelos hasta nietos, casi llenó el aforo disponible -sólo las localidades con óptima visibilidad- para las sesiones de ópera filmada que el teatro ofrece durante las fiestas de Navidad. Se notaba en el ambiente la emoción del primer día; en los palcos, algunos aprovechaban la luz de la sala para hacerse una fotografía de recuerdo, mientras la gran mayoría admiraba la decoración intentando no perderse detalle.

Algo rompía el aspecto habitual de la sala: una pantalla de 12 por 9 metros, instalada en la boca del escenario del teatro. Con ella, el Liceo se vestía de cine para ofrecer una representación de la popular ópera de Verdi que se realizó en el mismo teatro hace ahora un año, en la noche del 18 de diciembre. Hasta que se apagaron las luces, el ritual que precede a la subida del telón parecía el mismo. Nada puede sustituir la emoción de la ópera en directo, pero desde que se iluminó la gran pantalla quedó claro que en el Liceo hasta la ópera enlatada tiene más encanto.

"No venimos muy a menudo al Liceo, pero no hemos querido perder esta oportunidad", afirman Roser Argemí y su marido, Guillem Villalmanzo, de 74 años de edad. "La hora es muy buena para nosotros porque las funciones acaban muy tarde, y la obra es muy conocida. Aunque la ópera en directo es más emocionante nos ha encantado la filmación", comenta Roser. "Se ven mejor los detalles", añade su marido.

La proyección del montaje -una producción escénica del Covent Garden de Londres interpretada por la soprano Mary Dunleavy, el tenor Marcus Haddock y el barítono Joan Pons, con dirección musical de Julia Jones, y dirección de escena de Richard Eyre- se realiza utilizando el sistema de cine digital, técnica que aprovecha los avances tecnológicos para conseguir la mejor calidad visual y sonora. A pesar de las dimensiones de la pantalla, la calidad de la imagen fue muy alta, mientras que el sonido fue menos espectacular.

Antonio Pérez González, de 47 años, y los cinco miembros de su familia que le acompañaban, pisaban por primera vez el teatro: no escatimaban elogios. "Es una gran oportunidad para conocer el teatro a un precio asequible. Nunca había visto una ópera y nos está gustando mucho la obra y el teatro: la sala, la decoración, los espacios y hasta los lavabos, que son muy elegantes", afirma. Le acompañaban su mujer, sus cuñados y dos hijos.

El teatro ha programado sesiones abiertas al público los próximos 26 y 31 de diciembre, y los días 1, 5, 7 y 12 de enero. "Estamos muy satisfechos con el resultado de esta primera proyección abierta al público, y la mejor noticia es ver que la gran mayoría pisa el teatro por primera vez", afirma Josep Caminal, director general del Liceo. La próxima temporada habrá más cine en el Liceo, asegura Caminal, aunque no desvela el título de los montajes que animarán la oferta.

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