Carlos Flores rompe en un libro con la imagen de un Gaudí de "cartón piedra"

Una de las aportaciones importantes del Año Gaudí ha sido el ofrecer una imagen científica y racional del arquitecto modernista. La exposición La búsqueda de la forma. Estructura, geometría y construcción, celebrada en el Saló del Tinell, de Barcelona, ha contribuido a ello. En esta exhibición se planteaba la importancia de las estructuras y la geometría en el desarrollo de su arquitectura y se ampliaba la visión del arquitecto, muy restringida a una única lectura de creador de formas exuberantes. Esta misma idea es la que plantea el gran especialista en Gaudí Carlos Flores (Cuenca, 1928) en el libro Les lliçons de Gaudí (Empúries). La obra es una versión de la edición de lujo que se publicó en castellano hace unos meses con ese mismo título, pero traducido.

En Les lliçons de Gaudí, Flores plantea a modo de ensayo la idea de un Gaudí de miras mucho más amplias y no únicamente centrado en desarrollar las formas de la naturaleza en la arquitectura. También insiste en el aspecto más humano de Gaudí. "Hay una visión de Gaudí de cartón piedra que se ha establecido durante años y que hay que romper", dijo ayer Flores. "Los que yo llamo los cuatro evangelistas de Gaudí: Isidre Puig Boada, Joan Bergós, Cèsar Martinell y Josep Francesc Ràfols, que fueron colaboradores suyos, se dedicaron a escribir todo cuanto decía el maestro sin cuestionar nada, Esto ha contribuido a forjar una imagen rígida y mitificada de Gaudí".

En opinión de Flores, la imagen perfeccionista de Gaudí no siempre se corresponde con la realidad. "No quisiera decir que también hacía chapuzas, pero en determinadas ocasiones él también hacía sus trampas, como se puso al descubierto cuando se restauró el Palau Güell".

Restauraciones

A propósito de restauraciones, Carlos Flores no se quiso pronunciar acerca de la polémica restauración de la cripta de la Colonia Güell, dirigida por el arquitecto Antonio González Moreno-Navarro, que ha provocado esta semana un manifiesto en contra promovido por la Plataforma Disparate en la Colonia Güell, formado por 50 intelectuales catalanes. "No la he visto; por tanto, no puedo opinar", comentó Flores.

Lo que sí expresó con contundencia es la falsedad de la idea de que Gaudí era un arquitecto extremadamente libre en su trabajo. "No podía ser libre porque se sometía a la funcionalidad de los elementos que tenía que realizar, aunque su imagen sea la de una persona que no ponía límites a su imaginación".

Flores, que hoy participa en el curso 25 años de intervención en Gaudí, que se celebra en la sede del Colegio de Arquitectos de Cataluña, reconoció en la presentación del libro que él, junto a Oriol Bohigas, fue en los años cincuenta un activo opositor a la continuación de las obras de la Sagrada Familia. En el libro reconoce su cambio de opinión y dedica a la evolución constructiva del templo varios capítulos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 13 de diciembre de 2002.

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