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El etarra Guridi, condenado a 30 años por asesinar a López de Lacalle

Detenidos en Francia dos colaboradores del 'comando Vizcaya'

El etarra José Ignacio Guridi Lasa, Xabi, jefe del comando Ttotto, fue condenado ayer a 30 años de prisión por haber asesinado de cuatro disparos al periodista y miembro del Foro de Ermua José Luis López de Lacalle, en las proximidades de su domicilio en Andoain (Guipúzcoa), el 7 de mayo de 2000. La policía francesa detuvo ayer en Biarritz a dos colaboradores del comando Vizcaya, Francisco Rodríguez Jaramillo y Ainhoa Gutiérrez San Torcuato, que estaban condenados a cinco años de cárcel por colaboración con ETA.

José Ignacio Guridi, de 26 años, como todos los etarras en su primer juicio, intentó evitar la condena negando su participación en los hechos a pesar de las pruebas que existían contra él. De hecho, llegó a negar que hubiera firmado sus declaraciones ante la Ertzaintza y ante el juez instructor.

El tribunal declara expresamente probado que Guridi recibió de ETA la orden de matar a López de Lacalle. Para ello, averiguó el domicilio de la víctima, y tras intentar asesinarle en tres ocasiones, el 7 de mayo de 2000, le esperó, junto con otros miembros del comando que permanecen huidos, en el portal de la calle de Ondarreta número 3 de Andoain (Guipúzcoa).

López de Lacalle regresaba a su domicilio sobre las 9.30, por lo que Guridi se acercó a él para comprobar la identidad, y acto seguido le disparó cuatro tiros con un revólver, mientras otro integrante del grupo vigilaba. Los dos huyeron en el coche en el que esperaba el tercer miembro del comando.

El arma con la que fue asesinado López de Lacalle fue un revólver del calibre 38, marca Arminius, que le fue incautado a Guridi el 23 de febrero de 2001 en el momento de su detención por la Ertzaintza.

El tribunal considera que los hechos constituyen un delito de asesinato terrorista y precisa que Guridi fue quien cometió el crimen "directa y materialmente, con consciencia y voluntad, privando a la víctima de toda posibilidad de defensa mediante un ataque inopinado y sorpresivo".

Los magistrados, en la sentencia, resaltan "la especial abyección del hecho y su autor al cometerse el asesinato, como pone de manifiesto el comunicado reivindicatorio de ETA, por ser la víctima un periodista que opinaba libremente y mantenía ideas propias y distintas a las de la organización terrorista ETA, tratando de silenciar y destruir la libertad de expresión constitucionalmente consagrada".

El tribunal valora también negativamente el empleo de un arma de gran calibre, segura ya que no podía encasquillarse, la distancia a la que se efectuaron los disparos y su número, e incluso la diferencia de edad entre el autor del crimen y la víctima.

"Matón y sicario"

El tribunal entiende que Guridi tiene las características de "matón y sicario" y por ello impone la pena en el grado máximo que permite la ley y solicitaron las acusaciones.

En los razonamientos jurídicos el tribunal recuerda la "extensa prueba pericial" realizada por los gabinetes científicos de la Policía Autónoma Vasca y de la Guardia Civil que demuestra que los proyectiles disparados contra López de Lacalle lo fueron con el revólver que le fue intervenido a Guridi.

También destaca que un testigo presencial señaló que las características de Guridi corresponden a las del individuo que realizó los disparos. Y todo ello, precisa la sentencia, "corrobora objetivamente la declaración" que el propio Guridi prestó ante la Policía Autónoma Vasca.

Por otro lado, la policía francesa detuvo ayer en Biarritz a Francisco Rodríguez Jaramillo y Ainhoa Gutiérrez San Torcuato, condenados a cinco años de prisión por colaboración con el comando Vizcaya de ETA, informa Efe. Ambos se encontraban huidos desde el pasado 30 de octubre, cuando la Audiencia Nacional ordenó su ingreso en prisión.

Rodríguez Jaramillo y Ainhoa Gutiérrez, pareja sentimental, formaban parte de la infraestructura del comando Vizcaya, para el que fueron captados por Salvador Gaztelumendi.

Detenidos por primera vez el 24 de septiembre de 1997, ambos fueron condenados en 2000 por haber alojado en su domicilio a los dos liberados del comando, Salvador Gaztelumendi y José Miguel Bustinza, a los que facilitaron llaves del portal, del piso y del garaje.

La pareja fue arrestada tras un tiroteo con la policía en el que fallecieron precisamente Gaztelumendi y Bustinza.

Rodríguez y Gutiérrez estuvieron dos años en prisión preventiva pero quedaron en libertad provisional hasta que en octubre de este año el Tribunal Supremo confirmó la condena.

La Audiencia Nacional ordenó su ingreso en prisión, pero los dos colaboradores de ETA ya habían dado a la fuga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002