CARTAS AL DIRECTOR
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Rabia e impotencia

Leo con una mezcla de rabia e impotencia el desesperado intento de una mujer canaria por no convertirse en una víctima más de esa larga lista de mujeres asesinadas por maridos o ex maridos, novios o ex novios, amigos o ex amigos. Rabia, porque vivimos en un país donde la justicia parece ensañarse con nosotras y es incapaz de dar una respuesta a quienes de forma recurrente y con absoluta impunidad convierten la vida de una persona en un verdadero infierno. Impotencia, porque no dicto leyes ni sentencias y sólo puedo ofrecer a Bárbara mi apoyo y solidaridad.

Me gustaría instar a quienes sí pueden ejecutar o cambiar la ley y ayudarte a que no se rasguen las vestiduras cuando no haya nada que hacer. Recordarles que el grado de civilización de una sociedad no sólo se mide por el número de burkas. ¡Qué vergüenza!

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de noviembre de 2002.

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