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COLUMNA

Dudas

Poco antes de ser detenido, el asesino del tarot telefoneó al FBI para presentar sus credenciales, pero le colgaron el teléfono creyendo que 'se trataba de un loco'. O sea, que buscaban a un cuerdo, a una persona normal, quizá a un funcionario, pese a que el hombre había anunciado que era Dios y que mataba por razones metafísicas. ¿Qué hay que decir para que crean que estás mal de la cabeza, una vez desaparecidas las fronteras entre el lirio y el delirio, el tocino y la velocidad, la paga y la limosna, el gas de la risa y el de la muerte? Urge redefinir los límites. Aunque, si el modelo de cordura occidental es Putin, ¿quiénes son los locos? ¿Y cómo distinguir al que te secuestra del que te rescata? ¿Al que te cura del que te hiere? ¿Al que te envenena del que te alimenta? ¿Acaso no produce más desastres hoy día el orden que el desorden? ¿Es preferible un corte en tu mejilla o una raya en tu Audi?

Todo son dudas. ¿Es lógico que su religión de usted me impida a mí beberme un vaso de vino? Más aún: cuando a un individuo le da miedo o asco estrechar la mano de las mujeres, ¿debe ser considerado paranoico, místico, perverso o diferente? Si un señor con barba no puede sentarse a mi mesa por escrúpulos gastronómicos, ¿por qué tengo yo que ver su jeta en el telediario ignorando a mi Reina? ¿Es lógico, por otra parte, que a estas alturas tenga yo una Reina en vez de tener una república? ¿Qué significa que todo español disfruta del derecho a una vivienda digna? ¿Por qué beatifican al fundador del Opus Dei y no al de los legionarios de Cristo, que era más radical que monseñor Escrivá y el ayatolá Jomeini juntos? ¿Tiene algo que ver la quiebra continua de las academias de idiomas con el hecho de que no entendamos nada?

Si Arenas, que financia con dinero público a la Fundación Francisco Franco, telefoneara al FBI asegurando que él, Fraga y Aznar representan el futuro, ¿lo tomarían por un loco o por un genio? ¿Le colgarían el teléfono o le darían cuerda para averiguar desde dónde llamaba? Y, una vez localizada la llamada, ¿avisarían a Jatamí, a López Ibor o a la CIA? Por último: ¿quién es toda esa gente tan rara que gobierna la realidad? ¿De dónde viene? ¿Adónde va?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de noviembre de 2002