_
_
_
_
Reportaje:REPORTAJE

Chipre, en la antesala de Europa

Xavier Vidal-Folch

Contamos con una conjunción astral irrepetible', a favor de la reunificación de Chipre, musita a este diario Álvaro de Soto, el enviado del secretario general de la ONU. El hábil pacificador de El Salvador lleva meses en Nicosia negociando una salida pactada a la partición de la isla, producto de la invasión del Ejército turco en 1974 (30.000 de cuyos soldados siguen estacionados en el Norte).

La vergonzosa línea verde controlada por los cascos azules separa desde entonces dos mundos. Al norte, entre 100.000 y 200.000 turcochipriotas (no hay estadísticas fiables), súbditos de la ilegal y aislada República Turca del Norte de Chipre y sometidos a un régimen autoritario de libertad vigilada. Al sur, 700.000 grecochipriotas de la reconocida República de Chipre, cuatro veces más ricos que sus hermanos separados.

Los grecochipriotas apoyan que Turquía se adhiera a los Quince; la sociedad turcochipriota (pero no su líder) comparte la idea federal de su vecina
El proceso de integración en la Unión Europea ha generado una 'conjunción astral irrepetible' para superar la división de la isla, afirma el mediador de la ONU

Ambas comunidades llevan 28 años dándose la espalda. Pero el muro de sordera y recelos se tambalea. Y ello, gracias a la 'conjunción astral' generada por la dinámica que abrió en 1999 la cumbre europea de Helsinki al bendecir a la República de Chipre como candidata al ingreso en en la Unión Europea (UE).

Tres principios

Los Quince fijaron entonces tres principios: la reunificación de la isla ayudaría a su fácil integración en la UE (al evitar la importación de problemas geoestratégicos); pero ello no sería un requisito ineludible (luz verde a la entrada de la República de Chipre en solitario, con la isla dividida, si no hay acuerdo), y se analizarían los 'factores relevantes' que surgieran en el proceso (la disposición al pacto de ambas partes).

Esos principios han actuado como acicate para la difícil reconciliación. La zanahoria UE se ofrece a todos. Nadie quiere ser culpabilizado del fracaso en alcanzarla. Todos, o casi, tienen además la sensación de que es ahora o nunca. En el rico Sur, porque los más jóvenes empiezan a pasar del problema. En el depauperado y militarizado Norte, porque la continua importación de campesinos anatolios debilita la mayoría demográfica turcochipriota, de lengua turca pero identidad chipriota, y porque la galopante crisis económica aumenta el deseo de sentarse al festín de la prosperidad europea.

Para todos, 'la UE es un sueño', resume el delegado de Bruselas en Nicosia, Adriaan van der Meer. Y es que durante 9.000 años los chipriotas apenas han decidido sobre el destino de su isla, siempre dominada por potencias extranjeras, dada su privilegiada cercanía al Próximo Oriente.

La prisa viene del calendario. El problema chipriota debería resolverse antes de fin de año, para concluir con laureles las negociaciones de integración en la UE. O al menos encauzarse con un acuerdo de principio, a la espera de desarrollarlo. Los detalles del modo en que la comunidad turcochipriota se incorpore al proyecto podrían añadirse al Tratado de Adhesión -previsto para la próxima primavera- en un protocolo anexo.

Para lograr el acuerdo, el tercer actor, Ankara, es decisivo: es quien influye en el renuente líder turcochipriota, Rauf Denktash. Todo depende de si las elecciones turcas del próximo domingo arrojan un panorama proeuropeísta o un retroceso nacionalista y/o integrista. Los Quince también pueden influir, regalando a Turquía, en la cumbre de Copenhague, el próximo diciembre, un guiño cómplice para su propia candidatura a la UE: ¿en forma de fecha concreta para iniciar las negociaciones?

'Deseamos que Copenhague ofrezca a Ankara una señal de estímulo', clama el ministro de Exteriores, Ioannis Kasoulides, algo impensable hace poco. 'Apoyamos plena y sinceramente la aspiración turca a la adhesión, porque seremos los primeros beneficiarios de una Turquía democrática y europea', remacha el ex presidente Giorgos Vassiliou. La amenaza de una anexión del Norte invadido como 87ª provincia turca aún tiene en vilo a los grecochipriotas.

De modo que el factor Helsinki ha trastocado el panorama político, y el de las mentalidades. Antes, el tiempo corría a favor de las pretensión turca de mantener, aún por táctica, una semicolonia al norte: la división chipriota era una carta con la que Ankara jugaba en su difícil pulso con los Quince. 'Ahora ha pasado a ser una baza de la UE en su relación con Ankara, un termómetro de su voluntad democratizadora y europeísta', concluye un diplomático mediterráneo. Una prueba es la aceleración de las negociaciones directas entre ambas comunidades, bajo auspicios de la ONU, a las que Denktash se negaba si antes no se reconocía su ilegal República.

Elecciones en la diáspora

El Sur grecochipriota está dispuesto a ceder mucho. 'Queremos recuperar nuestras casas y vivir en paz con nuestros compatriotas turcos', clama Andreas Vrahimis, concejal (en el exilio sureño) de la ciudad fantasma de Famagusta, cuyos ex vecinos expulsados siguen celebrando elecciones municipales en la diáspora.

El Sur está dispuesto a ser generoso en el reparto del poder. 'Ningún líder irá tan lejos como el carismático presidente actual, Glafcos Clerides', uno de los retoños del arzobispo Makarios, según registra un embajador occidental que practica la equidistancia. Y es que Clerides sabe que es su última oportunidad, no sólo para él (cuenta 83 años) sino para el pueblo que representa, de evitar la consagración de la fractura. En consecuencia, está dispuesto a tragar 'al límite de lo imaginable'.

Pero es que en el Norte pasa casi lo mismo. Salvo en el nivel ejecutivo, pues Denktash no ha dado hasta ahora un meñique a torcer en las negociaciones: se emperra en dos 'Estados soberanos' reconocidos, el suyo vigilado por tropas turcas. Y salvo en la franja, decreciente, de sus partidarios: 'Si las tropas turcas evacúan nuestro territorio, yo subiré a su último bote', confiesa el elegante director del diario Kibris, Suleyman Erguchlu. Y es que no olvida las penosas asechanzas a su comunidad emprendidas por la extrema derecha grecochipriota entre 1960 y 1974, los años de independencia bajo la batuta del Makarios finalmente desbordado por los colabos de los coroneles golpistas griegos.

Pero la sociedad turcochipriota despierta. La oposición democrática (el Partido Republicano y el de Liberación, de centro-izquierda), europeísta y partidaria de la reconciliación, ya manda en los tres principales municipios, y araña en cada ocasión votos al poder. Más aún: 41 ONG y sindicatos, que aseguran representar al 80% de los trabajadores del Norte, se han agrupado en la cúpula Este país es nuestra plataforma.

Su coordinador, Ozdil Talat, denuncia 'el progreso del fascismo' en el territorio, mediante juicios a maestros críticos y condenas de prisión a periodistas desafectos. La plataforma coincide con los líderes del Sur al propugnar 'una solución federal bizonal y bicomunal, basada en la igualdad, la desmilitarización, y el ingreso en la UE del conjunto de la isla'. 'El modelo belga sería aceptable', apostilla el presidente de la Cámara de Comercio, Ali Erel. También él cree que 'las condiciones para resolver el problema chipriota son mejores que nunca'.

Las cuatro manzanas de la discordia

REPARTO DEL PODER. Denktash propone dos Estados soberanos. La soberanía 'fraccionada' y su articulación, 'más débil de la que se da entre los Quince', pone los pelos de punta a la UE. Clerides y la oposición turcochipriota postulan una federación bizonal y bicomunal, con igualdad política de ambas comunidades -participación efectiva de los dos Parlamentos regionales en las decisiones-, pero control último de la mayoría (grecochipriota) en los asuntos federales, para garantizar sus compromisos ante los Quince. La mayoría de las competencias serían regionales; otras recaerían en Bruselas, y un número reducido, pero esencial, en la federación. La ONU se inclina por esta vía, fijando tres listas claras de competencias.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_