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La escuelas de fútbol base de Valencia claman contra la falta de ayuda del Ayuntamiento

Más de 5.000 niños juegan en alguno de los clubes de barrio repartidos por la ciudad

El fútbol base valenciano se mantiene de pie a duras penas, sostenido por la desinteresada labor de unos cuantos padres ya resignados a la precariedad. Instalaciones en mal estado, falta de ayuda municipal y unos gastos federativos (fichas y seguros) altos provocan que las escuelas tengan que ingeniárselas para mantener a más de 5.000 niños alejados de la droga y otros problemas. Esta labor social se desarrolla en cada barrio. El Ayuntamiento de Valencia, mientras, afirma que se están dando 'pasos' para mejorar las relaciones entre el municipio y las escuelas.

Hay unanimidad entre los presidentes de las escuelas de fútbol más representativas de Valencia, que denuncian el 'desentendimiento' del Ayuntamiento, que niega cualquier tipo de subvención. 'La ayuda municipal que recibimos es nula', afirma Ramón Labari, secretario del Don Bosco, que aún tiene suerte con respecto al resto de escuelas: utiliza las instalaciones del colegio Salesianos. 'Todas las subvenciones que hemos pedido nos han sido denegadas', señala Labari. El Don Bosco tiene a 200 niños repartidos entre los distintos equipos, desde benjamines hasta juveniles, inscritos en la federación. Menos niños, unos 120, pero más dificultades para salir adelante tiene la escuela del barrio de Castellar-Oliveral, que reivindica un polideportivo desde hace diez años. 'Jugamos en un campo alquilado cuyo alquiler, por supuesto, pagamos nosotros', dice Joaquín Díaz, secretario de este último club.

Cristobal Grau, concejal de deportes del consistorio, reconoce que la situación de las escuelas es precaria: 'Desde luego, no es la idónea. Vamos a utilizar todas las armas administrativas para mejorar las relaciones existentes'. Grau indica que un 'alto porcentaje' de escuelas juega en terrenos de titularidad municipal que en la mayoría de los casos está dentro del plan de actuación urbanístico, con el riesgo de quedarse sin campo para entrenar que ello supone.

No es el caso del Benimar, que entrena en unos campos cedidos por el Puerto. 'Llevamos 54 años jugando en esos terrenos', cuenta Elías Yagaría, presidente del club, también limitado por la falta de recursos: 'Hace dos años tuvimos que hacer unos vestuarios nuevos y los pagó un particular'. El Benimar cuenta con unos 200 chavales en su escuela.

El Serranos (unos 240 niños y 18 equipos federados) sí utiliza unos campos cedidos por la Fundación Deportiva Municipal. 'Si el Ayuntamiento considera que es suficiente ayuda cedernos los terrenos, pues bueno. Los gastos son altísimos, sobre todo los federativos: fichas, seguro médico de cada jugador...', explica Francisco Ferri, presidente del Serranos.

Felipe Sánchez, presidente del Natzaret (unos 120 niños repartidos en siete equipos), también lamenta el criterio municipal: Nos toca pagar las fichas y los arbitrajes sin ningúna ayuda, sólo con las cuotas de los socios'. El Natzaret, por lo menos, puede utilizar ya un polideportivo municipal recién construido después de muchos años jugando en el campo de la Macarena. 'Aquello era una vergüenza', asegura Sánchez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 2002