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Crónica:FÚTBOL | Segunda jornada de Liga

Bizarri lo para todo y desespera al Villarreal

Era sólo el segundo partido de la temporada pero parecía que ya estaba en juego el descenso, porque el Villarreal llegó a Valladolid en una situación precaria después de sólo tres horas de fútbol en las que había conseguido un penoso empate y había sido eliminado de la Copa del Rey. Sin entrenador, pues Paquito se sentó en el banquillo de forma interina, el equipo levantino pagó sus dudas con una derrota injusta por cómo encaró el final. Pero Palermo, Jorge López, Calleja y cualquiera que se acercase por el área del Valladolid se encontró con Bizarri, que ayer tuvo manoplas para todos. El cuadro vallisoletano ha marcado solo dos goles pero tiene ya seis puntos y va dejando buenos apuntes.

VALLADOLID 1| VILLARREAL 0

Valladolid: Bizzarri; Torres Gómez (Caminero, m. 90), Mario, Gaspar, Jonathan, Ricchetti; Sales, Colsa, Sousa (Chema, m. 62), Óscar González; y Aganzo (Pachón, m. 77). Villarreal: López Vallejo; Galván, Ballesteros, Quique Álvarez, Arruabarrena; Senna, Galca; Gracia (Guayre, m. 80), Jorge López (Aranda, m. 86), Calleja (Aranda, m. 90); y Palermo. Goles: 1-0. M. 28. Sousa saca un córner que Colsa cabecea a la red en el primer palo. Árbitro: Moreno Delgado. Amonestó a Ballesteros, Ricchetti, Gaspar, Torres Gómez y Jonathan. Unos 11.000 espectadores en Zorrilla.

El Valladolid manejó la primera parte a la perfección porque la presencia de Colsa y Sousa en el centro del campo le da una dimensión enorme a esa línea. Entre los dos se bastaron para las principales tareas, esto es, frenar a Senna y a Galca en la salida del balón, y colocar a sus delanteros delante de López Vallejo. Ellos fabricaron el único gol: Sousa sacó de esquina y Colsa cabeceó a la red de forma casi salvaje. El Valladolid estaba por delante en todo, en fútbol, ocasiones y goles, y el Villarreal se encontraba totalmente desarmado.

La segunda parte fue completamente distinta, porque al Valladolid le faltó la pelota y porque el Villarreal comenzó a emplear la banda, colocó mucha gente encima de Colsa y se acabó el dominio. Si embargo la última barrera, la de Bizarri resultó insalvable y Palermo y los suyos se marcharon de Zorrilla de vacio.

Era sólo el segundo partido de la temporada pero parecía que ya estaba en juego el descenso, porque el Villarreal llegó a Valladolid en una situación precaria después de sólo tres horas de fútbol en las que había conseguido un penoso empate y había sido eliminado de la Copa del Rey. Sin entrenador, pues Paquito se sentó en el banquillo de forma interina, el equipo levantino pagó sus dudas con una derrota injusta por cómo encaró el final. Pero Palermo, Jorge López, Calleja y cualquiera que se acercase por el área del Valladolid se encontró con Bizarri, que ayer tuvo manoplas para todos. El cuadro vallisoletano ha marcado solo dos goles pero tiene ya seis puntos y va dejando buenos apuntes.

El Valladolid manejó la primera parte a la perfección porque la presencia de Colsa y Sousa en el centro del campo le da una dimensión enorme a esa línea. Entre los dos se bastaron para las principales tareas, esto es, frenar a Senna y a Galca en la salida del balón, y colocar a sus delanteros delante de López Vallejo. Ellos fabricaron el único gol: Sousa sacó de esquina y Colsa cabeceó a la red de forma casi salvaje. El Valladolid estaba por delante en todo, en fútbol, ocasiones y goles, y el Villarreal se encontraba totalmente desarmado.

La segunda parte fue completamente distinta, porque al Valladolid le faltó la pelota y porque el Villarreal comenzó a emplear la banda, colocó mucha gente encima de Colsa y se acabó el dominio. Si embargo la última barrera, la de Bizarri resultó insalvable y Palermo y los suyos se marcharon de Zorrilla de vacio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de septiembre de 2002