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OPINIÓN DEL LECTOR

Lo siento

Lo que más siento es no haber ido a ver antes la exposición sobre el Titanic para haber podido alertar a todos los incautos que han pagado o van pagar 6 euros por semejante fraude.

Vende mucho el Titanic y su leyenda, y para vender cuatro tontadas se organiza todo esto, muchas fotos ampliadas, reconstrucciones por ordenador, maquetas y objetos procedentes del Olimpic, del Carpathia y hasta del Museo Postal de Madrid, reproducciones tan mal hechas como la del vestido de Molly Brown con telas de lo más vulgar y entredoses de los que se compran en Pontejos a 2 euros el metro, todo ello bien aderezado con una grabación sentimentaloide y lacrimógena, y ¿ con qué fin?...

¡Ah! Aquí está el quid de la cuestión, una vitrina con las réplicas oficiales, algunas de las cuales se venden a la salidad.

Del Titanic apenas unos gramos de carbón de las 5 toneladas que se sacaron, con su correspondiente certificado hábilmente situado bajo el horrendo medallón que utilizó James Cameron en su película como los de los viejos puestos del serrín de las ferias de pueblo, para confundir si no sabes inglés creyendo que lo original es el medallón y no el carbón.

Y la publicidad dice en mayúsculas Titanic... que diga cualquier otra cosa puesto que esos gramos de carbón son todo lo que hay auténticamente del Titanic.

Para rematar, el personal, lejos de aceptar una crítica, en su solemne ignorancia me tachan de ignorante a mí ( que soy historiadora), me dicen que si hubiesen traído piezas originales la entrada tenía que ser mas cara, y que además del Titanic no se sacó nada más.

Afortunadamente yo leo los periódicos y sé lo que se encontró, eso es lo que esperaba ver, y no un documental fotográfico inferior a cualquiera de los que muestra La 2 gratuitamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 2002