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Tribuna:DEBATE

El medio no tiene quien lo defienda

La política de expansión urbanística que ha estado impulsando el PP, despreciando las limitaciones de un territorio especialmente frágil, como es la costa, sólo beneficia a quienes buscan el beneficio a corto plazo a través de la especulación. Esta acción del gobierno ha contado con la participación entusiasta del consejero de Medio Ambiente, que ha permitido la ocupación de las zonas húmedas litorales.

Los ecosistemas forestales son tan esenciales y frágiles como los litorales, ya que la debilidad es una característica común de las regiones mediterráneas. De hecho, la totalidad del territorio de la Comunidad Valenciana está incluido en la única zona de Europa catalogada como de muy alto riesgo de desertización, según el mapa elaborado por la FAO y la UNESCO.

Sin embargo, estos problemas parece que tampoco preocupan demasiado a Modrego, ya que viene demostrando la misma inhibición en materia de gestión forestal. Recientemente ha iniciado la tramitación del Plan General de Ordenación Forestal, anunciando su aprobación para finales de este año. Un Plan que, de aprobarse, aparecerá con ocho años de retraso, ya que estaba previsto en la Ley 3/1993 Forestal. Por otra parte, la disminución de los incendios, debido fundamentalmente a la elevación de la humedad en las épocas estivales y al aumento de las precipitaciones respecto a años anteriores, no se ha aprovechado para impulsar acciones de reforestación.

Únicamente se han repoblado 22.000 hectáreas en los últimos cinco años. Si tenemos en cuenta que en estos datos se reflejan todas las actuaciones, por ineficaces que hayan resultado (siembra aérea de semillas, plantaciones llevadas a cabo por escolares en el Día del Árbol, etcétera), la realidad es que la superficie forestal ha aumentado casi exclusivamente como efecto del abandono de tierras agrícolas.

Por otra parte, desde finales de abril, la protección de los montes se viene realizando según un nuevo modelo, cuya existencia conocemos exclusivamente a través de las protestas que en su contra realizó el colectivo de Agentes Medioambientales en primavera. Según esta novedosa planificación, el territorio se divide en Demarcaciones Medioambientales, que sustituyen, a efectos de personal y organización de su trabajo, a las demarcaciones forestales. El modelo implica algunos cambios, especialmente notables, que los ciudadanos tienen derecho a conocer por su repercusión en las labores de los citados agentes.

Una de las novedades es el establecimiento de tres turnos de trabajo (de mañana, tarde y noche) a los que se asigna el 60%, 30% y 10% de los efectivos respectivamente. Antes, cada agente tenía a su cargo 5.000 hectáreas en horas de sol y 27.000 de noche. Según el nuevo modelo, se pasa a 15.000 hectáreas durante el día y 109.090 durante la noche. Por otra parte, este sistema permite un tiempo de respuesta del agente de 45 minutos, frente a los 15 minutos del modelo anterior y es que, por ejemplo, sólo hay 17 agentes (distribuidos en tres turnos) para controlar la Sierra Calderona y L'Albufera. Hace tiempo que no se controlan las obras ni los trabajos de reforestación. Además, el territorio en el que ahora trabajan no es el mismo, ya que todos han sido redistribuidos. Los agentes estén realizando su trabajo en un territorio que desconocen, y que, dada su amplitud, será difícil que puedan llegar a conocer.

En todo caso, Modrego debería ofrecer alguna explicación de por qué ha creído necesario cambiar un modelo que ha demostrado su validez durante muchos años y, en caso de mantener el nuevo sistema, respaldarlo a través de su aprobación mediante una norma de carácter general.

O bien debería anunciar su retirada por haberse demostrado inadecuado y hasta peligroso para protección del monte. Esto constituiría una de sus mayores contribuciones a la protección del medio ambiente. En definitiva, Honorable Conseller, haga honor a su tratamiento y, al menos, dé la cara.

Francesc Signes es secretario de Medio Ambiente del PSPV-PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de septiembre de 2002