El error de Carod
El secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira, incurrió en un grave error que ha dado pie a una injusta campaña que ha pretendido amalgamar a su partido con el entorno terrorista. Según el propio Carod, las reuniones con dirigentes de Batasuna se produjeron hace un año (antes de iniciarse el doble proceso de ilegalización), y su objetivo era tratar de convencer a ETA, tras el asesinato de Ernest Lluch, de que dejase de matar 'en Cataluña'.
El terrorismo desconoce fronteras y demarcaciones. Mata por igual allí donde puede hacerlo, sin importarle el acta de nacimiento. Su condena, por tanto, sólo puede ser universal, y si no lo es, se arroja la impresión de que los asesinatos en otras comunidades dejan indiferente al líder de ERC. Aunque sea sólo una impresión, resulta vejatoria.
La iniciativa es, además, un sinsentido: Esquerra ha condenado siempre sin ambigüedades el terrorismo etarra, actuara donde actuara. Insinuar ahora cotos territoriales a esa condena contradice esa línea de conducta. Y da pie a interpretaciones malignas. La excusa de que ERC es un partido de ámbito sólo catalán y sólo puede hablar como tal no se sostiene en esta materia. ¿O es que dejará de opinar desde ahora de lo que suceda en Alemania u Oriente Próximo? El propio Carod debe ser consciente de su error cuando a renglón seguido declara que su objetivo era decir a Batasuna que 'ETA no tiene ningún sentido, ni en Cataluña ni en ningún lugar'.
Otra cosa es la afirmación de que ERC ofreció a Batasuna contrapartidas políticas por la abstención de ETA en tierra catalana. Ésa es la base para acusar a Esquerra de propugnar 'asesinatos selectivos'. Mientras no haya pruebas en contrario, se trata de una ignominia contra el partido que logró la desaparición del terrorismo de Terra Lliure, demostrando con hechos su actitud de fondo. Esquerra es un partido independentista pero pacífico, que acata la Constitución aunque discrepe de ella. Se trata también de un torpedo contra la alianza de las izquierdas catalanas, y el haber dado el pretexto agrava la responsabilidad de Carod.
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