Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:Copa del Rey | FÚTBOL

El Novelda humilla al Barça

Un colista de Segunda B elimina al equipo de Van Gaal con tres goles del delantero Madrigal en veinte minutos

Los espectadores apostados en una grúa tras una de las porterías no daban crédito a lo que veían. Tampoco los que seguían el partido desde un desvencijado instituto que se alza detrás de la otra portería del estadio de La Magdalena. El resto de los 5.500 espectadores de esta pequeña población alicantina de 25.000 habitantes se restregaba los ojos. Madrigal, un delantero tan potente y espigado como acostumbrado a la dureza del fútbol aficionado, mandó a casa al Barça en sus 20 minutos de gloria (desde el 58 hasta el 78). Por tres veces le ganó la espalda a la defensa barcelonista, por tres veces batió a un Enke muy vulnerable. Por tres veces mostró la debilidad ya crónica de la defensa azulgrana, en la que Reiziger y Frank de Boer fueron marionetas en manos del heroico delantero del Novelda, colista del grupo III de Segunda B.

NOVELDA 3| BARCELONA 2

Novelda: Rubén; Jorge, Benito, Gustavo, Cudi; Carlos Pollo (Ramón Santo, m. 85), Puche, Carrasco, Juanjo (Gari, m. 56); Mullor; y Madrigal. Barcelona: Enke; Reiziger, Frank de Boer, Fernando Navarro; Rochemback (Saviola, m. 79), Gabri (Mendieta, m. 65), Xavi, Gerard, Mota; Riquelme; y Geovanni. Goles: 0-1. M. 7. Pase en profundidad de Riquelme, rebota en un defensa y Geovanni dispara fuerte a gol. 1-1. M. 58. Madrigal remata un centro desde la izquierda de Mullor. 2-1. M. 65. Madrigal porfía con Frank de Boer, le gana la espalda y bate a Enke. 2-2. M. 67. Riquelme, de penalti. 3-2. M. 78. Centro desde la izquierda y Madrigal, de cabeza, pica ante Enke. Árbitro: Rodríguez Santiago. Amonestó a Rochemback, Carrasco, Gari, Reiziger y Mullor. Unos 5.500 espectadores en el campo de La Magdalena.

El Barça tampoco se lo creía. Había dormido tranquilamente el partido durante más de una hora, hasta que Madrigal los despertó de golpe. Fue un mal sueño para Van Gaal, que ya recurrió a toda su artillería en los últimos minutos (dio entrada a Mendieta y a Saviola) sin ningún éxito. Madrigal fue ayer Ronaldo y el Novelda un gigante en una excelente segunda parte, llena de velocidad y de determinación de todos sus hombres, que habían sufrido un gran baño en la primera. Supuso el Barça que estaban rendidos: los había tenido una hora corriendo tras el balón. ¿Suficiente? No para unos jugadores dirigidos por Antoni Teixidó, un técnico que ya sabe lo que es tumbar en la Copa del Rey a uno de los grandes. Hace dos años, como entrenador del Guadix, otro equipo de Segunda B, ya se cargó al Valencia en otra cita histórica. Ayer, de hecho, Teixidó tuvo una intervención clave en la hazaña de su equipo: le dio entrada al menudo y rapidísimo Gari y, a partir de ahí, cada contraataque del Novelda, casi siempre por su flanco izquierdo, resultó un puñal para la zaga catalana. Eliminado el año pasado por el Figueres, otro Segunda B, el Barça se ha convertido ya en una víctima habitual del nuevo formato de la Copa: se le atragantan especialmente los rivales hambrientos de un día de gloria. Tras un par de meses repartiendo simpatía para conquistar el corazón azulgrana, Van Gaal vuelve al túnel.

Todo eso fue en una segunda parte frenética, enloquecida, en la que cada retoque de Teixidó mejoraba la profundidad del Novelda, mientras que Van Gaal no encontró la tecla para cambiar el plan previsto con anterioridad. Le había funcionado en la primera parte: toque, toque y toque. Un absoluto dominio del esférico y un gol de ventaja que lo cargaba de razón. Llegó a tener por momentos un 80% de posesión del balón. Llegó a anestesiar tanto el encuentro que el público, ávido de diversión, se dedicó a aplaudir el gol de Geovanni. A admirar el elegante y relajado porte de Riquelme, que parece no perturbarse por nada.

Van Gaal pobló su equipo de centrocampistas en una elección que, al final, resultó suicida. Ante tanta densidad en el centro del campo, sólo Xavi parecía tener claro su cometido. La naturalidad de Xavi en la distribución contrastó con la falta de fluidez de Gerard, con largo trecho por delante para volver a ser el que fue en el Valencia. El resto trataba de no estorbarse en un campo tan estrecho. Cuando quiso reaccionar, ya no supo: le faltaba verticalidad por todos lados. Con tan sólo Geovanni en punta, que también es otro centrocampista, el Barça fue un equipo muy chato. Y Madrigal ofreció una exhibición de remates. Uno: dispara de primeras tras un magnífico centro desde la izquierda de Mullor, el mejor de los locales: un 10 de toda la vida procedente de la escuela del Valencia. Dos: no contento con eso, Madrigal, que tiene el instinto muy afilado de tantos goles que ha marcado en escenarios tan diversos, vuelve a dejar poco después en evidencia a Frank de Boer en uno de esos uno contra uno de los que el holandés huye como de la peste. Y tres: Madrigal remata la faena con el gol que le faltaba: de cabeza, imponiéndose por arriba a un par o tres de defensas azulgrana y picando la pelota ante la mirada espantada de Enke.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 2002