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Interceptados 70 inmigrantes en Cádiz y Fuerteventura

Disuelta en Valencia una red que falsificaba permisos de trabajo

Cádiz / Las Palmas

Una patrullera de la Guardia Civil interceptó ayer frente a las costas de Conil de la Frontera (Cádiz) una lancha neumática en la que viajaban 51 inmigrantes. El instituto armado también apresó a otras 19 personas que viajaban en una patera que trataba de acercarse a la costa de Fuerteventura. Por otra parte, la policía ha desarticulado en Valencia una red que falsificaba permisos de trabajo para extranjeros.

En la embarcación interceptada por la Guardia Civil en Fuerteventura viajaban 18 hombres, uno de ellos el patrón, y dos mujeres. Los agentes del instituto armado detuvieron la lancha en torno a la medianoche de sábado cuando se encontraba a 1,3 millas de la costa del municipio de Tuineje.

El grupo de inmigrantes, que procedía de Marruecos, fue conducido hasta el muelle del Gran Tarajal y de allí a las dependencias de la Guardia Civil de la localidad, donde fueron atendidos e identificados. Los inmigrantes fueron trasladados a dependencias policiales del Puerto del Rosario, desde donde pasarán al centro de internamiento de El Matorral.

En Cádiz, la Guardia Civil detuvo al patrón marroquí de la embarcación interceptada por la mañana a una milla del cabo de Trafalgar y la playa de El Palmar, en Vejer de la Frontera, con 51 indocumentados a bordo. Los inmigrantes, todos hombres de origen magrebí, fueron conducidos al puerto de Barbate para ser atendidos, y posteriormente a la comisaría de policía de Algeciras. Esta interceptación se une a la llevada a cabo la noche del viernes en Caños de Meca, donde fueron apresados 20 inmigrantes que habían cruzado el Estrecho en una patera.

Falsificadores

Por otra parte, agentes del Cuerpo Nacional de Policía han desarticulado un grupo dedicado a la falsificación de permisos de trabajo y residencia para inmigrantes tras detener a siete integrantes de la red, además de una menor. Entre los detenidos figuran los dos principales cabecillas del grupo, dos hombres de nacionalidad española pero de origen peruano y ecuatoriano, de 48 y 57 años. La red cobraba cantidades a partir de los 420 euros (unas 70.000 pesetas) por los documentos falsificados para trabajar en España, informa Efe.

Según las investigaciones, los detenidos confeccionaban documentación falsa, en la mayoría de los casos permisos de trabajo y de residencia, así como permisos de conducir extranjeros, para lo cual utilizaban impresoras de alta resolución y equipos informáticos de última generación. Los dos principales cabecillas han pasado a disposición judicial, mientras que los restantes han sido puestos en libertad con la obligación de comparecer ante la autoridad judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de septiembre de 2002