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Pujol acusa al Gobierno central de realizar adrede una gestión deficiente del aeropuerto de El Prat

El presidente catalán expresa sus dudas sobre el cumplimiento del calendario del AVE

Jordi Pujol, presidente del Gobierno catalán, expresó ayer su 'preocupación' por la 'deficiente gestión' del aeropuerto de Barcelona. 'Y no lo digo sólo por las maletas', apostilló. Pujol aseguró que se trata de algo 'más grave', de 'falta de interés por hacer un aeropuerto grande y con proyección internacional'. Más aún, parece que haya, dijo 'interés en lo contrario'. Y los responsables de la situación son, dijo, el Gobierno central y la dirección de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea). Pujol aprovechó para reclamar el traspaso de la gestión aeroportuaria.

Pujol hizo ayer visita de obras al puerto de Barcelona, embarcado en trabajos que, a expensas de la ampliación definitiva, tras el desvío del Llobregat, duplicarán en breve su capacidad actual. El presidente catalán aprovechó el acto para hablar de obras, de la situación y de las expectativas. Unas buenas, dijo, y otras no tanto.

'Hubiera querido decir un par de cosas a los ministros de Fomento [Francisco Álvarez-Cascos] y Medio Ambiente [Jaume Matas] que iban a estar aquí', dijo Pujol. 'Como no están, ya se las diré en privado', añadió. Pero no esperó a encontrárselos sino que lo soltó allí mismo, frente al mar, frente a las obras de la nueva bocana, bajo un sol luminoso.

Lo primero, el tren de alta velocidad. Las obras llevan retraso, dijo, y esto crea 'dudas e incertidumbres' que, aseguró, tiene que expresar en voz alta porque le impele a ello el conjunto de la sociedad civil, el empresariado y la Universidad, preocupados porque, aunque se están haciendo grandes inversiones, el efecto negativo del déficit de obras acumulado durante años 'se deja sentir y exige remedio urgente'. Pujol fue contundente: el AVE tiene que ver con la alta velocidad, pero también con el ancho europeo, hasta el punto de que Cataluña hubiera podido prescindir, dijo, de la alta velocidad y conformarse con un tren menos rápido, pero no podría prescindir de vías de ancho europeo, necesarias para la industria y el comercio y, sobre todo, para los puertos de Barcelona y Tarragona.

El segundo motivo de preocupación es el aeropuerto. Pujol reconoció que se han licitado ya las obras de la tercera pista, cuyo inicio aventuró para el próximo octubre, pero añadió que el retraso acumulado es preocupante y, sobre todo, la 'gestión deficiente'. 'No se para en las maletas', precisó, 'sino que es más grave porque adolece de falta de interés para lograr convertirlo en un aeropuerto grande y con proyección internacional, no sólo europea, también intercontinental'. Más aún, siguió diciendo, 'el Gobierno central y AENA parecen tener interés en todo lo contrario'. De ahí se deduce la necesidad de reclamar, de nuevo, la gestión del aeropuerto barcelonés. 'No es una reivindicación política', precisó, sino que va en ello el futuro económico de Cataluña.

Tras los asuntos concretos, los 'conceptuales', dijo Pujol, hay, una visión de España que es la que ha fomentado la radialidad en el transporte. En esa visión, Cataluña está en la periferia, pero si se atiende a la relación entre España y el resto de Europa, Barcelona no es periferia sino rótula, 'cordón umbilical'. Unas expresiones calcadas de las utilizadas hace unos meses por el alcalde de Barcelona, Joan Clos.

En esta tesitura, Cataluña y Barcelona se tienen que convertir en la primera región económica del área mediterránea. Y para ello es imprescindible que el Gobierno central deje de considerarlas periferia y asuma que tiene que invertir en su dinamismo y su futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de septiembre de 2002