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Reportaje:

El Rey que se casó seis veces

La representación de los esponsales de Felipe IV y Mariana de Austria, plato fuerte de las fiestas de Navalcarnero

Los conciertos musicales, los encierros, los bailes populares y las actividades infantiles deben estar presentes en todas las fiestas patronales que se precien. Pero en Navalcarnero el público espera algo más: la escenificación de los esponsales de Felipe IV con Mariana de Austria, que se celebró el domingo. Esta representación registró la mayor afluencia de público en sus seis años de historia.

Miles de personas disfrutaron del espectáculo y de la ambientación que el grupo de teatro Camaleón consiguió en el casco urbano del municipio y que introdujo a los lugareños y a los visitantes en un divertido y cultural túnel del tiempo. 'No somos capaces de cuantificar cuántos visitantes tuvimos, pero nos quedamos muy sorprendidos con lo ocurrido el domingo', recuerda el portavoz de Camaleón Teatro, Julio Rotunno.

La boda se celebró hace 353 años, y el monarca brindó a su esposa tres días de agasajos

El casamiento real ocurrió de verdad hace 353 años. El entonces rey, Felipe IV, recibió a la futura reina en esta localidad, donde se celebraron tres días de festejos y agasajos antes de los esponsales.

'Fue uno de los hitos más importantes de toda la historia de Navalcarnero', asegura el alcalde, Baltasar Santos, del PP. 'Gracias a ese acontecimiento se creó un lazo y un vínculo de unión con la Corona, así que Navalcarnero obtuvo privilegios como la celebración de una corrida de toros en septiembre y el título de Real Villa', añade.

Desde hace seis años, la plaza del Teatro es el escenario de la ceremonia, que los miembros de Camaleón aderezan con un mercadillo de artesanos. En esta edición, junto a los 94 puestos de exposición y venta de productos, se abrieron tres talleres en los que el público pudo presenciar cómo eran los oficios en el Siglo de Oro. 'Uno de los que mayor interés ha suscitado ha sido el de aprendiz de escribano, donde un maestro enseñaba a escribir con pluma y con caracteres antiguos', sostiene Rotunno.

El de alfarero no se quedó atrás en cuanto a seguimiento de visitantes, al decir del organizador, ya que 'todo el mundo alucinaba con un oficio en el que había un torno girando sin electricidad de por medio'.

Por primera vez, el número de peticiones de artesanos sobrepasaba el espacio que el Ayuntamiento había asignado a los puestos. 'Tuvimos que negociar con la concejalía, que al final nos concedió la ocupación de una calle más del casco viejo, para que todos pudiesen instalarse; en total estuvieron presentes 94 artesanos', aclara Julio Rotunno.

Otra novedad que ha dado mayor lustre este año a los esponsales reales fue la actuación de malabaristas por las calles, una exhibición de tiro con arco, un festival de bailes regionales y la representación de coplas y romances de viejo. 'Se trata de enriquecer el acto central con todo lo que sirva para ilustrar al público sobre las costumbres y la forma de vida de aquella época', insiste el portavoz de Camaleón Teatro.

Los miembros de esta compañía sufrieron cuatro años de continuas gestiones y reuniones para conseguir un espectáculo tan brillante como el del domingo pasado, que sólo la lluvia estuvo a punto de arruinar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de septiembre de 2002