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CRÓNICA

Portillo cierra una noche amable

Madrid y Benfica disputaron un amistoso abierto y relajado

Al ritmo de pachanga de agosto se enfrentaron el Benfica y el Madrid en el legendario estadio de la Luz. Lo que se vio en Lisboa fue un partido amistoso en el riguroso sentido del calificativo. Hubo gestos de verdadera amistad en todos los goles. Los intercambios de banderines y placas, los fuegos artificiales en honor a Figo, alternaron con fallos notorios de centrales y porteros, y distracciones graves. No importaba. Lo fundamental fue tocarla un poco y lucir el palmito, mayormente. Y para eso, el Benfica y el Madrid se empeñaron con fruición. Cosa que al Madrid, en su frágil estado actual, le vino muy bien. Tan bien como a Portillo, que dio la victoria a su equipo con un disparo limpio, solo en medio del área grande, sin que nadie lo marque y a espaldas del adormilado capitán benfiquista, el central Joao Pinto.

BENFICA 2 - REAL MADRID 3

Benfica: Moreira; Armando, Argel (Rocha, m.46), Pinto, Cabral; Tiago, Petit (Ednilson, m.46); Simao, Zahovic (Mantorras, m.46), Roger (Drulovic, m.78); y Nuno Gomes (Feher, m.69).

Real Madrid: Iker Casillas; Miñambres, Hierro (Savio, m.72), Helguera (Flavio Conceicao, m.85), Roberto Carlos (Raúl Bravo, m.58); Makelele, Cambiasso (Pavón, m.72); Figo (McManaman, m.64), Raúl (Solari, m.58), Zidane (Fernando, m.46); y Guti (Portillo, m.58).

Goles: 1-0, M.5. Zahovic. 1-1, M.12. Figo. 2-1. M.46, Argel. 2-2. M.61, Miñambres. 2-3. M.81, Portillo.

Árbitro: Vitor Manuel Melo Pereira (POR). Amonestó a Makelele.

Incidencias: Partido amistoso disputado en el estadio de La Luz ante unos 50.000 espectadores.

El sacudón que le pegó el Betis al Madrid, el jueves, tuvo en el amistoso de ayer su contrapartida suave. Lejos de presionar en el medio campo, como hizo el Betis, el equipo lisboeta se dedicó a mirar al compañero que conducía la pelota. Tiago y Petit tuvieron para ellos solos varios metros cuadrados. Se abrieron los espacios y el centro del campo madridista maniobró con soltura. Es difícil valorar las posibilidades reales de un jugador en estas condiciones. Conjeturar sobre cómo responderán Cambiasso y Makelele en una competición real es aventurado. Lo que no es imporbable es que la pareja sea un descubrimiento grato para el madridismo. Quizá la mejor novedad de la pretemporada en Chamartín. Porque lejos de ser dos medios centros blandos, propensos en caer en lagunas físicas y espirituales, Makelele y Cambiasso componen un dúo sólido. Ante el Benfica pidieron a gritos la titularidad el día de la final de la Supercopa, el 30 de agosto en Mónaco.

La aparición de Cambiasso es clave en la contrucción del que, según las pruebas de Del Bosque, será el centro del campo del Madrid. Cambiasso hizo ayer el mejor partido desde que pertenece a la primera plantilla. Su paso por el Independiente y el River lo han curtido. Sabe ubicarse como pocos en el medio centro, acude al apoyo de la defensa con tanta frecuencia como Makelele, y aunque no tiene tanto despliegue físico como el francés administra con mucho sentido los kilómetros que recorre. Si tiene el balón es sobrio y corajudo. Ha perdido ese punto arrogante que le impulsaba a tomar medidas un tanto apresuradas en su época de juvenil. Ahora juega más sobre seguro en cada pase. No se luce pero acierta casi siempre.

Cambiasso es doblemente importante en este momento porque a falta de centrales, Helguera ha debido retrasarse a la defensa y parece que no hay plazo para su regreso a la zona de volantes. Celades y Flavio deberían tener un sitio pero no parecen contar con el beneplácito del club. Y cuando aparecen, o tropiezan, o pasan inadvertidos o lo hacen en el peor momento y a la peor hora -el último encuentro ante el Betis los retrató-. No han tenido fortuna.

A partir de un centro del campo laborioso y con brillo, el mal momento que atraviesa Zidane se hizo menos evidente. El francés no estuvo fino en prácticas tan certeras en él como los controles orientados. Falló tres relativamente sencillos para los parámetros de su nivel. Uno de ellos en boca de gol.

Luis Figo estuvo un poco mejor que la estrella francesa, pero no muy allá. El portugués cultiva cada vez más la costumbre de irse al medio del campo y evitar a los laterales en la banda. Ha aparcado para más tarde el regate por velocidad. Si se va, se va por habilidad, por juego de piernas, por cintura. Nunca por potencia. Con esas limitaciones consiguió dejar mal parados a un par de compatriotas en la zaga del Benfica. Así se lució en un par de remates de postín. Y en el gol, un precioso tiro de falta directa -Figo levantó el balón con efecto y mucha puntería a la escuadra contraria, y la pelota cayó como una fruta madura justo en el ángulo- que el joven portero Moreira ayudó a convertir al descuidar su palo.

El gol de Zahovic dejó en mal lugar a Helguera, que no consiguió robarle la pelota a Nuno Gomes en la jugada anterior. El Benfica se adelantó en el marcador por segunda vez tras un fallo de Casillas, flojo en un balón colgado. El empate fue obra de Miñambres, uno de los mejores del partido.

Por otra parte, Iván Helguera tiene una inflamación en el menisco externo de su rodilla derecha y se perderá el amistoso que España jugará el miércoles ante Hungría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de agosto de 2002