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Crónica:TROFEO COLOMBINO

Fernando Torres, la mejor medicina

El Atlético mejoró y, aunque sigue sin conjuntarse, ganó al Sevilla en los penaltis

Los malos síntomas del Atlético se van evaporando poco a poco. Siguen ahí, pero son menos y más leves. Menos graves, más llevaderos. Ayer, los rojiblancos pudieron recuperar un poco la autoestima en un partido veloz, entretenido, con muchas ocasiones, sobre todo del Sevilla, y sin apenas circulación en el centro del campo. Fernando Torres, la mejor medicina, anotó un gol limpio de cabeza a pase de Stankovic. Aguilera, el capitán, cerró entonces el puño con rabia, como quien cierra una herida abierta y el Atlético, aunque el Sevilla consiguió empatar poco después, ya está en la final gracias a los penaltis. El portero Burgos, que tiene desde ayer como nuevo compañero en la meta al ovetense Esteban, paró uno decisivo.

SEVILLA 1 - ATLÉTICO 1

Sevilla: Notario; Njegus, J. Navarro, Alfaro, David; Gallardo (Redondo, m. 78), Casquero (Antoñito, m. 73), Francisco (Torrado, m. 45), Reyes; Víctor (Vales, m. 69) y Toedtli (Moisés, m. 82).

Atlético: Burgos; Otero, Gª Calvo (Coloccini, m. 64), Hibic, Sergi; Emerson (Movilla, m. 64), Albertini (Nagore, m. 76); Aguilera, Dani ( Moreno, m. 57), L. García (Stankovic, m. 52); y F. Torres.

Goles: 0-1. M. 71. Torres, de cabeza. 1-1. M. 78. Antoñito, de disparo cruzado.

Árbitro: Losantos Omar. Amonestó a Sergi, Aguilera, Hibic, Torrado y Francisco . Expulsó a J. Navarro (m. 77)

6.000 espectadores en el Nuevo Colombino. El Atlético se clasifica para la final del torneo por penaltis (6-7).

Uno de los síntomas que mejoró, por ejemplo, es el territorio de las bandas, inexplorado hasta la fecha por el Atlético. De allí llegó el gol rojiblanco. También por allí se demostró la velocidad de Aguilera y la habilidad de Luis García. Cada uno por su lado, el veterano Aguilera por la derecha y el recién llegado García por la izquierda, intentaron ensanchar el campo, ganar la línea de fondo o sorprender trazando diagonales con la directa cara a la portería. Ambos encararon, con mayor o menor éxito, y trataron de hacer más profundo el ataque rojiblanco. Aguilera, por ejemplo, tuvo la mejor ocasión del primer tiempo cuando Dani le metió un pase al área y el extremo cruzando por detrás de la defensa desde la banda se plantó sólo ante Notario. El disparo se le marchó por cruzar demasiado el balón.

La defensa, pese a cometer errores desde el minuto uno, mejoró un poco. Bastante poco, eso sí. El Sevilla tuvo más problemas en sortear la agilidad del portero Burgos, excelente toda la noche -incluida la detención del último penalti-, que en burlar a García Calvo e Hibic. El joven delantero sevillista Víctor contó con hasta cuatro ocasiones clarísimas que Burgos le sacó acrobáticamente. Sin embargo, los dos centrales fueron serenándose con el paso de los minutos y acabaron dando una imagen, si no sobria, al menos digna. Otero y Sergi, en los laterales, no pudieron dedicarse a otra cosa que no fuera la de perseguir a Reyes y a Gallardo. Sin éxito en bastantes ocasiones, además.

El centro del campo, Albertini y Emerson, mostró detalles de técnica individual notables. Sobre todo el italiano, que utilizó la escuadra y el cartabón para dibujar algunos pases largos magníficos. Emerson, más bullanguero, disparó varias veces a puerta y se perdió en regates en zona de nadie. Pero ninguno de los dos contribuyó a organizar el juego. Tampoco a destruir la circulación del Sevilla. Movilla mejoró algo la prestación del brasileño además, de marcar el último y decisivo penalti de la ronda final.

Torres, sólo en punta hasta la aparición de Javi Moreno, demostró, una vez más, que es el más imaginativo y el más vertical de los jugadores rojiblancos. El que puede sobrevolar y arreglar muchos problemas a golpe de clase. En el otro lado de la balanza, Dani, en la media punta, se diluyó poco a poco hasta desaparecer. Cuestión de carácter.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002