Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

El duro camino hacia los Juegos Olímpicos

Antonio Jiménez Pentinel se entrena en Sevilla seis horas al día y duerme dos siestas en espera de nuevos triunfos

Antonio Jiménez Pentinel, Penti, no ha tenido tiempo ni para deshacer las maletas. Después de haber ganado en Múnich los 3.000 metros obstáculos en el Campeonato de Europa de Atletismo, el sevillano ha cogido hoy un avión con destino a Zúrich, donde volverá a competir. Entre viaje y viaje han mediado sólo unas 60 horas, pero Penti no ha podido dejar de entrenar.

'La temporada no termina hasta el 20 de septiembre, y yo tengo que estar en forma', dice el atleta. En total, tres horas de entrenamiento por la mañana y otras tres por la tarde en el Estadio Olímpico de Sevilla. En medio, un par de siestas y alguna que otra comida familiar. 'Yo sé que ahora me pierdo muchas cosas, pero el día de mañana sé que me compensará', afirma el recién estrenado campeón europeo.

'Me pierdo muchas cosas, pero el día de mañana sé que me compensará'

Aparte del placer de correr, Penti tiene muy claro lo que espera del deporte que acaba de darle la gloria: 'Quiero que cambie los dígitos de mi cuenta bancaria, y no a mí como persona'. Mientras se viste a toda prisa para salir a la pista, habla ilusionado de la casa que se está haciendo en la localidad sevillana de Palomares: 'Me la dan en julio del año que viene, y tengo muchas ganas'.

Penti tiene 25 años y lleva más de 10 metido en el atletismo. Como cualquier deportista de élite, ha tenido que renunciar a la mayoría de las cosas que hacen las personas normales, como tomar una cerveza o ir al cine. 'La última película que vi fue en mayo en Granada. Se llamaba Blade II', comenta después de hacer memoria.

Sus días transcurren entre los entrenamientos, las siestas para reponer energías y las visitas al fisioterapeuta, aunque siempre que puede aprovecha para pasar un rato con su familia. 'Una de las cosas que más me gustan es ver con ellos las competiciones', afirma.

Él mismo reconoce que su vida personal es nula, pero es muy consciente de que 'en estos niveles la dedicación que se exige es total'. Hasta hace unos meses tenía novia, pero la cosa no funcionó porque 'es muy difícil mantener una relación en estas condiciones'. Entre tantas renuncias y sacrificios, afirma que lo que más le pesan son los amigos: 'Fuera del atletismo tengo muy pocos, pero muy buenos, y me da mucha pena no poder dedicarles tiempo'.

Pese a tanto trabajo, a Penti aún le queda más de un mes para poder disfrutar de un merecido descanso. Los atletas sólo tienen 15 días de vacaciones al año, y él ya tiene sus planes: pasar cuatro o cinco días en un balneario, totalmente relajado y desconectado de todo.

'Tengo que aprovechar, porque en realidad sólo puedes estar siete días sin hacer nada. El resto tienes que trotar un poquito, hacer algo de ejercicio', dice. Son los esfuerzos que tiene que hacer un atleta que sueña con ser campeón olímpico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002