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El presidente tacha de 'nazis' a los que acosan al cura de Maruri y pide al párroco y a Llera que no se vayan

Íñigo Arkauz, de 24 años, estudiante de Derecho y natural de Mondragón, tiene el mismo apellido que un reconocido etarra de su localidad, pero nada más en común. Íñigo es el único concejal del PP en Elorriaga (Guipúzcoa), gobernada por Batasuna, está harto de vivir amenazado y con miedo al terror asesino de ETA. Ayer viajó hasta San Lorenzo de El Escorial (Madrid) para participar en una conferencia-coloquio con el presidente del Gobierno y de su partido. Y se liberó un poco de la tensión diaria cuando le preguntó a José María Aznar sobre sus intenciones ante la ofensiva nacionalista del Gobierno y el Parlamento vasco y le pidió, en euskera, que siguiera adelante con su firmeza.

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Aznar, en su respuesta, equiparó al gobierno nacionalista de la localidad de Maruri (Vizcaya), que acosó a su párroco a través del buzoneo de un comunicado en el que le etiquetaron como nostálgico del franquismo, 'con la peor época nazi de la historia'.

No le dio Aznar muchas soluciones ni le avanzó nuevas acciones del Gobierno Central ante la posibilidad cada vez menos remota de que el Ejecutivo del lehendakari Juan José Ibarretxe se plantee un referéndum de autodeterminación para Euskadi. El presidente del Gobierno reafirmó su compromiso 'sin transigencias ni dobleces' con el Pacto Antiterrorista y con la ley de Partidos Políticos que persigue la ilegalización de Batasuna.

Aznar corroboró su consternación ante el hecho de que el Gobierno vasco del PNV, al que sitúa como 'cómplice' de ese drama, pueda cuestionar la calidad de la democracia en España y 'tolere' que en el País Vasco esté amenazada y protegida por sus ideas toda la oposición, la judicatura, los fiscales y gran parte de los intelectuales y personajes del mundo de la cultura.

Aznar quiso detenerse ayer a enviar sendos recados al párroco de Maruri, Jaime Larrinaga, el primer cura que tiene que llevar escolta por sus críticas a la situación en Euskadi, y al sociólogo Francisco Llera, responsable del Euskobarómetro, que ha decidido emigrar a EEUU por las mismas razones. A los dos les pidió 'por favor' que sigan allí. Al cura le reclamó que 'plante cara a los nazis, porque estamos con él'. A Llera le recomendó que vuelva cuanto antes para evitar 'que los nazis se apropien de nada'.

El presidente aludió a la iniciativa del gobierno municipal del PNV en Maruri de enviar por correo una carta crítica con el párroco: 'Lo que se ha hecho con ese párroco, repartir unas cartas a los vecinos poniéndole a ese hombre en la diana de los terroristas, no se ve desde los tiempos más duros de los nazis, eso es nazismo puro, es una técnica nazi y los que lo hacen son nazis'.

El jefe de Gobierno lamentó que el PNV pueda actuar así y se llame luego partido democrático y enfatizó de nuevo que no se había visto algo parecido en Europa desde el nazismo. Aznar relacionó esos hechos y el 'exilio de decenas de miles de personas, especialmente del mundo intelectual y de la cultura' con lo que ocurrió en España tras la guerra civil. El dirigente del PP avisó al PNV de que 'el camino conminatorio' de exigir plazos en los trasvases de competencias 'no conduce a nada'.

El presidente acabó su discurso con una apelación teórica a un posible diálogo con el Gobierno vasco del PNV si acata la Constitución y el Estatuto y fuese capaz de respetar a toda la sociedad vasca: 'Pero no abrigo muchas esperanzas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de julio de 2002