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La nueva librería Catalònia potenciará su sección infantil

Potenciar la sección infantil, la de libros en catalán y la de libros técnicos; abrir en un horario más amplio y con más actividades orientadas a los niños; cambiar la cara a la librería, mantenerse en unos principios 'democráticos y progresistas', y ampliar el accionariado para que puedan entrar en la propiedad más librerías de comarcas. Éstos son algunos de los objetivos que los nuevos propietarios mayoritarios de la histórica librería Catalònia de Barcelona -Miquel Colomer, su director desde 2000, y la librería Robafaves de Mataró- avanzaron ayer en la presentación en público de la venta por la cual Random House Mondadori (antes Bertelsmann) se ha deshecho de la librería que adquirió, en el 99,6%, en 1998.

De este 99,6% de la propiedad, la librería Robafaves, una sociedad cooperativa con 14 socios, se ha quedado con el 51%. Colomer, con el 49% restante. El 0,4% de la propiedad corresponde a pequeños accionistas, entre los que se encuentran Sebastià Borràs, hijo de uno de los fundadores, Manuel Borràs de Quadras, y director de la Catalònia hasta 2000. Aunque ninguno de ellos quiso facilitar el importe de las transacciones, el consejero delegado de Random House Mondadori, Juan Pascual, aseguró que el volumen de ventas de la Catalònia en 2001 fue de 2,66 millones de euros (443 millones de pesetas).

Pascual, que negó que la librería haya perdido rentabilidad, explicó que los motivos de la venta están en los cambios de composición experimentados en el grupo Bertelsmann tras la joint venture (negocio conjunto) de su división editorial, Random House, con Mondadori: 'Abandondamos la librería Catalònia, que en su momento concebimos como un gran proyecto cultural que se tenía que expandir a otras ciudades y que requería una gran inversión. Sin embargo, ahora pensamos que debemos concentrarnos en la edición de libros, que es lo que sabemos hacer'.

Colomer explicó que cuando Pascual le comunicó la voluntad de su grupo empresarial de retirarse de la librería pensó enseguida en buscar socios para comprarla entre las librerías de las comarcas de Barcelona, 'que tienen una solidez que muchas veces no se percibe desde la ciudad'. Así es como entró en contacto con Robafaves, la librería de Mataró que dirige Pep Duran, conocido también por su actividad como cuentacuentos. Robafaves, que abrió en 1975 en régimen de cooperativa, se ha convertido en estos años en un referente en la actividad cultural de la capital del Maresme y se ha dedicado especialmente a la promoción de la lectura entre los más pequeños.

En la actualidad dispone de tres tiendas abiertas, en las que además de libros vende discos. En 2001 facturó por valor de 3,6 millones de euros, de los que la facturación por libros fue 'equivalente' a la de la librería Catalònia en el mismo año. Duran explicó que su intención con respecto a la Catalònia es 'abrirla': 'Las librerías son como cajas de música cerradas. Si no se abren, no suena nada de lo que tienen en su interior'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de julio de 2002