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Reportaje:

Cambio de película en FCC

El grupo aprovecha la crisis de Vivendi Universal para sustituir a su socio de referencia y renovar su estrategia de futuro

El futuro tiene un precio y es elevado. Esther Koplowitz, la mayor accionista de FCC y su referencia histórica, ha preferido tender un 'puente de plata' a Jean-Marie Messier (Vivendi Universal) y dejar de embolsarse unas suculentas plusvalías por la recompra pactada de sus acciones, para propiciar un golpe de timón en el primer grupo constructor español y redefinir su estrategia de futuro con un nuevo socio. Se acabaron las películas. Construcción, cemento y servicios, los cimientos originales del grupo, vuelven a ser las prioridades.

Esther Koplowitz renuncia a quedarse con el paquete de Vivendi a un precio inferior en más de un 20% al del valor de las acciones en Bolsa

Las discrepancias entre los dos principales accionistas de FCC,Esther Koplowitz y Jean-Marie Messier, eran un secreto a voces desde hace muchos meses y sembraban serias dudas sobre el futuro del grupo. La incertidumbre se ha despejado en buena parte esta semana, tras la renuncia de Koplowitz a aumentar su participación en FCC y la sustitución de la matriz Vivendi Universal por su filial Vivendi Environnement (Vivendi Medioambiente) como socio industrial del grupo español. Su consejo de administración se presentará este sábado en la junta general de accionistas, por primera vez en los últimos ejercicios, con la propuesta para su aprobación de una fusión por absorción de la filial Portland Valderrivas, con el objetivo de reforzar el negocio cementero, y con las manos libres para definir con nitidez hacia dónde quiere ir el grupo.

No en vano, tras el acuerdo suscrito el martes para romper y sustituir la alianza firmada en 1998 entre Esther Koplowitz y Vivendi Universal, lo primero que hizo FCC es anunciar que va a revisar su Plan Estratégico 2002-2004, que no había llegado a hacerse público pese a que estemos a punto de entrar en la segunda mitad de su primer año de vigencia, y el compromiso de su nuevo socio de implicarse a fondo en el desarrollo de los negocios de servicios, construcción y cemento del grupo español.

Matrimonio mal avenido

La vuelta, en definitiva, a sus actividades tradicionales, que han estado en el alero en los últimos años. Vivendi Universal quiso trasladar al grupo español su propia estrategia de trasformación y crecimiento basada en los negocios de nuevas tecnologías y de comunicación. La española, así, se embarcó en 2000, coincidiendo con el boom tecnológico, en portales de Internet y en el cuarto operador nacional de telefonía móvil, Xefera, que anunció en octubre pasado -20 meses después de la costosa adjudicación de su licencia- que congelaba su proyecto hasta 2003 por el retraso en el desarrollo de la tecnología UMTS. La reticencia de los gestores y directivos de FCC a esta transformación, unida al estallido de la burbuja de los valores tecnológicos, evitó males mayores: la división de construcción de FCC no se segregó del grupo para sacarla a Bolsa, como querían los franceses. 'No entendían, por mucho que se lo dijéramos, que la construcción no es un sector tan maduro en España como en Francia y que todavía registra aquí tasas importantes de crecimiento', señalan en FCC.

Las discrepancias, sin embargo, han cohartado, según los analistas, el crecimiento potencial de FCC en estos negocios en los últimos años, aunque sigue siendo el primer grupo de su sector por facturación, al menos hasta que se consume la fusión de ACS y Dragados. Se ha mostrado mucho menos activa que sus competidoras en los últimos tiempos, aunque fue la primera en abordar una profunda diversificación de sus actividades: un 45,7% de su cifra de negocios procede de la construcción, pero el resto lo genera en servicios (34,9%), cemento (15,4%) y otros sectores (4,1%).

La resistencia de FCC a las políticas de expansión y desinversiones defendidas por su socio Universal Videndi ha sido posible, en buena medida, por las cautelas introducidas en la venta a los franceses del paquete accionarial de Alicia, la hermana de Esther Koplowitz. Se pactó entonces, con el objetivo de garantizar una estabilidad accionarial en el grupo español, la creación de una sociedad holding intermedia, B1988, participada en un 51% por Esther y en un 49% por Vivendi Universal, titular del 57,06% del capital de FCC. El resto del capital del grupo se encuentra cotizando en Bolsa, un 33%, y en manos del holding belga CNP. Esther, además, se hizo en esta transacción con un call (opción de compra) sobre el 27,7% del capital de Vivendi Universal en FCC, que sólo podría ser ejecutada en el caso de que la matriz francesa perdiese el control de su filial Vivendi Environnement (donde representaba el 63% del capital).

Esta última claúsula es la que ha permitido a Esther Koplowitz liberar a FCC del conflictivo socio. Vivendi Universal, acuciada por las deudas y apremiada por los reguladores del mercado, se decidió el lunes a hacer caja con parte de su paquete accionarial en Vivendi Environnement y redujo su participación al 40%, con lo que perdió el control de la misma. A partir de esta decisión, Esther tenía las manos libres para ejercer la opción de compra pactada en 1988 y quedarse con el 27,7% de Vivendi Universal en FCC por 691 millones de euros, es decir con una rebaja de más del 20% sobre la cotización de los títulos del grupo constructor en Bolsa. La empresaria, sin embargo, optó por no incrementar su control sobre FCC y propiciar unos nuevos acuerdos, sustitutivos de los suscritos cuatro años antes, con los socios franceses. Vivendi Environnement, la primera compañía del mundo en el sector de servicios, sustituye a Vivendi Universal en FCC, suscribe un pacto de desarrollo industrial con el grupo español, y acepta una cláusula por la que Esther Koplowitz podrá reactivar su derecho de compra sobre su participación en el caso de una opa hostil sobre el nuevo socio estratégico.

Anticipándose a estos acuerdos que se han sucedido en los últimos días, pero en coherencia con ellos, FCC anunció el 15 de abril una operación para simplificar la estructura del grupo y obtener una mayor participación económica directa en sus actividades cementeras: Cementos Portland y Portland Valderrivas. La operación acordada, que debe ser refrendada este fin de semana por las juntas generales de accionistas de las compañías implicadas, es la fusión por absorción de FCC y Valderrivas con un canje de acciones de 5 títulos de esta última por 6 de Fomento de Construcciones y Contratas. La fusión permitirá además a FCC una gestión más flexible de una de sus principales activos inmobiliarios: Torre Picasso, de Madrid.

Contener la erosión

Todos estos movimientos, aunque han cotizado a la baja en la Bolsa porque han disipado las especulaciones sobre otros cambios accionariales en FCC y sobre posibles fusiones de mayor calado con otros grupos españoles o extranjeros, aclaran y refuerzan el futuro del grupo, según los analistas.

Algo muy necesario a la vista de la suave pero constante erosión de sus todavía destacados resultados. Los del primer trimeste de este año, en concreto, han sido tildados de 'muy pobres' y 'peores de lo estimado' por los analistas de Ibersecurities, pese a registrar un beneficio neto de 49,1 millones de euros y una cifra de negocios de 1.225,4 millones de euros, que suponen respectivamente incrementos del 3,5% y del 8,7% sobre los obtenidos en el primer trimestre de 2000.

Según el informe de Ibersecurities, elaborado hace un mes, los resultados del primer trimestre de FCC demuestran 'que sus divisiones están en plena madurez, lo que significa que no aportarán crecimientos importantes para los próximos años'. Por ello, agregan los analistas, 'esperamos que la compañía anuncie alguna adquisición significativa que pueda mejorar su ritmo de crecimiento'. 'El buen momento que está viviendo el sector de la construcción no se está viendo en la evolución de los márgenes, que han crecido muy por debajo que los del resto del sector'.

El mayor énfasis en las actividades cementaras, con la absorción de Valderrivas, y en los servicios y la internacionalización del negocio, con el pacto suscrito esta semana con Vivendi Environnement, apuntan de algún modo a una respuesta activa a los problemas apuntados por los analistas.

Un pacto para crear valor y disipar dudas

'El nuevo acuerdo y marco de colaboración' entre FCC y Vivendi Environnement, han señalado el presidente de esta última compañía, Henri Proglio, y Esther Koplowitz, va a permitir al grupo español 'un espectacular crecimiento en su cifra de negocios, una mejora notable de sus resultados y, como consecuencia, la creación de valor para todos los accionistas'.

En consonancia con este mensaje, FCC asegura que el acuerdo 'disipa cualquier duda sobre la definición' de sus sectores estratégicos (servicios, construcción y cemento) y anuncia que su crecimiento será 'especialmente significativo en el área internacional'. Para ello, agregan fuentes del grupo, FCC cuenta además 'con una envidiable situación financiera, fruto de la generación de considerables recursos y un reducido apalancamiento, que le permite afrontar inversiones en las áreas estratégicas anteriormente definidas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de junio de 2002

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