Reportaje:

Poetas en pos del 'éxtasis'

Francisco Brines 'apadrina' el homenaje del Palau de la Música a Carlos Marzal y Vicente Gallego

La poesía es para la inmensa mayoría. Lo dijo en su día Juan Ramón Jiménez y ayer lo recordó el escritor valenciano Francisco Brines en el Palau de la Música de Valencia, en un acto de homenaje a dos de los poetas más importante en lengua castellana de la última y fértil hornada, Vicente Gallego y Carlos Marzal, recientes premios Loewe y de la Crítica, por Santa deriva (Visor) y Metales pasados (Tusquets) respectivamente. Brines, de 70 años, ofició a modo de 'padrino', según expresión de la presidenta del Palau, Mayrén Beneyto. Gallego (39 años), y Marzal (41) añadieron algunos calificativos más: 'maestro, amiguete y compañero de juerga'.

Ambos coindidieron también en que la poesía, a pesar de lo que pudiera parecer, se lee más que nunca. Del poemario Santa deriva se ha hecho una edición de 5.000 ejemplares y va a salir la segunda. 'Aunque es un caso especial', apuntó el poeta, quizá en relación a la gran difusión mediática que ha tenido el galardón y el hecho anecdótico de que se lo concedieran a un trabajador de un vertedero.

'Los poetas hablan de tres o cuatro cosas que forman la vida, como el paso del tiempo'
'Vivimos en una burbuja: tenemos más libertad que en cualquier otra época'

Brines, que ha obtenido el Premio Nacional, entre otros muchos galardones, insistió en que se lee mucho más poesía que en la época de la Generación del 27, por ejemplo, cuando a un poeta como Luis Cernuda le costaba mucho publicar. Además el público de ahora es más docto, sabe lo que busca, de tal manera que sucede al contrario que en el caso de la novela, el género literario más popular: los lectores de poesía juzgan el trabajo de los críticos, apuntó Brines mientras sonreía. A su lado, Manuel Ramírez, editor de Pretextos, asentía.

'Nosotros estamos en una burbuja privilegiada. Tenemos espacio y tiempo, mucha más libertad que en cualquier otro tiempo', anotó Gallego. 'Tenemos muy buenos lectores', agregó Marzal. 'Sí, sí, antes era mucho más difícil publicar', concluyó el más veterano, Brines. Eso sí, hay una queja muy extendida en el sector relativa a que se publica mucho, demasiado. Pero si de cinco libros que se publican, uno es muy bueno, el asunto no reviste mayores consideraciones, y después el tiempo selecciona los 'mejores', agregó.

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Se nota que hay una gran complicidad entre los tres poetas. El acto del Palau de la Música, convocado con motivo de la clausura del Aula de Poesía, dirigido por Gallego y Marzal, fue una prueba de ello. Asistieron al almuerzo también el rector de la Universidad Cardenal Herrera, José Luis Manglano, el escritor y periodista Fernando Delgado, entre otros.

En la sobremesa, durante una improvisada conversación con los informadores, los tres poetas protagonistas se interrumpieron, dialogaron y hablaron de temas diversos. Por ejemplo, de fútbol. Brines y Gallego manifestaron su valencianismo y su alegría por el triunfo liguero del equipo del Cap i casal, aunque Brines puso una objección: que el entrenador que no haya hecho jugar más a Aimar, 'una auténtica maravilla de futbolista'.

Y 'extraordinarios' son los dos poemarios de Gallego y Marzal, añadió Brines, lo que 'los sitúa con más fuerza dentro de la mejor poesía que es hace en España'. Ambos pertenecen a una generación en alza, admirable como otros poetas, también presentes en el Palau de la Música, José Luis Parra y Antonio Cabrera.

El siglo XX fue pródigo en excelentes poetas valencianos en lengua castellana, pero esta última generación es una de las 'mejores'. Y Brines empezó su enumeración cronólogica por Azorín -'aunque no publicaba en verso, se adelantó a Cernuda', apostilló- y Miró, para continuar, entre otros nombres, con Chabás, Hernández, Gil-Albert, Simón -en esta generación se encuentra el propio Brines-, Siles, Carnero, Talens, Gallego y Marzal.

Los poetas homenajeados agradecieron el apoyo del Palau a la poesía y posteriormente agregaron más nombres actuales a la lista apuntada por su 'maestro' como Miquel Tomás o Miguel Ángel Velasco. También destacaron la excelente cosecha de poetas en valenciano, como Marc Granell, Josep Piera y Enric Soria, entre otros.

En realidad, todos los poetas hablan de las tres o cuatro cosas que constituyen la vida, como 'el paso del tiempo', comentó Gallego. Se cuentan y se escriben muchas cosas de maneras diferentes, pero incluso la poesía más oscura en realidad sigue hablando de las mismas cosas de siempre, añadió Marzal.

Cosas que se expresan a través de la poesía, a través de los poetas. 'Los poetas nos distinguimos porque vamos buscando el éxtasis', zanjó con humor la cuestión Brines.

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Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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