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Reportaje:

Pensar a lo grande

Juicio a Henry Kissinger en un documental que esta noche emite Canal +

Cuando Richard Nixon trataba de convencer a su secretario de Estado, Henry Kissinger, para utilizar armamento atómico en la guerra de Vietnam, le dijo: '¿Te molesta la bomba nuclear? Quiero que pienses a lo grande'. Aquella conversación, que tuvo lugar el 25 de abril de 1972 y que ha sido recientemente desclasificada, demuestra el tipo de charlas que se mantenían en aquellos turbios tiempos en el Despacho Oval. Aquella vez Kissinger no quiso pensar a lo grande; pero lo hizo muchas otras veces.

El documental Juicio a Kissinger, una producción de varias cadenas, entre otras, Arte y BBC, que emite hoy Canal + (22.00), analiza las dos facetas de uno de los hombres más poderosos de la política estadounidense en el siglo XX, consejero de Seguridad Nacional (1969-1971) y secretario de Estado (1971-1976). Fue catedrático de Harvard, autor de sólidos ensayos, Nobel de la Paz en 1973... Con sus gafas de concha y su nariz aguileña, Kissinger es un icono del poder, pero, como analiza este documental, también del mal. 'La moralidad no puede ser aplicada de la misma forma a la relación entre individuos y a la relación entre Estados', dijo en una ocasión.

Ésa es la faceta de los años de Kissinger en la Casa Blanca que está saliendo a la luz cada vez de forma más evidente: que fue un gran conspirador, con decenas de miles de muertos en varios continentes sobre su conciencia, causados por guerras, asesinatos y golpes de Estado que autorizó o, directamente, organizó. 'En un nuevo clima de justicia internacional, hay que volver a examinar el caso Kissinger', asegura el jurista Michael Tiger en el reportaje.

El periodista Christopher Hitchens, que aparece varias veces en el documental, acaba de publicar Juicio a Kissinger (Anagrama), donde plantea con claridad qué es lo que habría que hacer con el ex secretario de Estado: 'He abordado únicamente las infracciones de Kissinger que podrían o deberían constituir la base de una acusación penal: por crímenes de guerra, contra la humanidad, y delitos contra el derecho consuetudinario o internacional, entre ellos, la conspiración para cometer asesinato, secuestro y tortura'. Así de claro. Seymour Hersh, que ganó el Pulitzer por descubrir la matanza de Mi Lay en Vietnam y autor de un demoledor libro sobre Kissinger, añade: 'El lado oscuro de Kissinger es muy oscuro'.

El ex secretario de Estado siempre lo ha negado todo -todo quiere decir su conspiración para hacer fracasar las primeras conversaciones de paz sobre Vietnam y prolongar la guerra durante cuatro años; lanzar 110.000 toneladas de bombas sobre Camboya saltándose la legislación estadounidense y provocar 500.000 muertos; dar el visto bueno a la invasión de Timor Este por parte de Indonesia y seguir vendiendo armas a Yakarta; u ordenar el asesinato de René Schneider, el jefe del Estado Mayor chileno que se negaba a apoyar un golpe de Estado contra Allende, por ceñirnos sólo a los casos tratados en el documental: el dossier completo es mucho más amplio-. Pero las pruebas son cada vez más abrumadoras y el juez francés Roger le Loire, el chileno Juan Guzmán y el español Baltasar Garzón ya han intentado, infructuosamente, tomarle declaración.

El documental también recoge pruebas entre antiguos embajadores o asesores militares de Estados Unidos, de papeles desclasificados de la CIA, de conversaciones grabadas... El arresto de Pinochet marcó un antes y un después en la posibilidad de que la comunidad internacional pueda enjuiciar crímenes contra la humanidad sin tener en cuenta fronteras. Garzón, Le Loire o Guzmán son muy perseverantes, y los crímenes que deben investigar, tremendos. 'Todas las revoluciones son imposibles hasta que tienen lugar y luego son inevitables', concluye un jurista sobre la hipótesis de que Kissinger acabe sentándose en el banquillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002