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Reportaje:Signos

'Si Falla dice que vuela un burro...'

La polémica envolvió el concurso de cante de 1922 de Granada, del que mañana se cumplen 80 años

'Si Falla dice que vuela un burro lo afirman ellos sin parar mientes en nada [...]. Para Falla lo importante del cante jondo son las seguiriyas, los tonos intermedios, entre el tono y el semitono, que la voz humana produce como los pájaros. Cuando Falla oye cantar es como un cazador en su puesto, con la escopeta montada, esperando a ver cuándo sale la perdiz'. Quien esto escribe es José Ruiz de Almodóvar en una carta al músico Enrique Fernández Arbós en plena polémica por el concurso de cante jondo organizado por Manuel de Falla, García Lorca y otros creadores el 13 de junio de 1922 en Granada.

Como se puede comprobar la escuela de la controversia en Granada es fecunda e ilustre. No se libró de ella ni el concurso que sacó al cante jondo de los cafés y lo elevó al rango de música culta que por entonces seducía al movimiento nacionalista, de Falla a Debussy.

Las cartas cruzadas reflejan los dos bandos que se crearon en la ciudad. Por un lado, estaba Falla, que durante un año abandonó la producción musical, que veía en el flamenco 'el germen inicial de una parte importantísima de nuestra lírica' y que era consciente de su influencia en Europa. El otro grupo lo representaba el cronista oficial de la provincia, Francisco de Paula Valladar, quien defendía un certamen menos universal que se ciñera a rescatar 'los cantes populares granadinos'.

El investigador granadino Miguel Ruiz de Almodóvar guarda una importante carta de su abuelo José Ruiz de Almodóvar que retrata a Falla como una persona intransigente.

Manuel de Falla, sin embargo, sufrió lo indecible. El archivo que lleva el nombre del músico y que se encuentra en Granada junto a la que fuera su residencia, el carmen de la Antequeruela, atesora numerosos testimonios. Por ejemplo una carta en la que Zuloaga trata de consolar al compositor: 'Nosotros hicimos lo que hicimos por el arte; y todo lo demás no existe [...]. La humanidad está llena de envidia, de maldad, de veneno. El arte debe ser siempre nuestro consuelo... y nuestro sufrimiento'.

Además de la disputa sobre el fondo del propio certamen, Falla peleó para que el fin de la recaudación, unas 10.000 pesetas, fuese benéfico. El Centro Artístico de Granada, aliado con Valladar, defendió su derecho como organizador a decidir el destino de forma independiente. Joaquín Turina, por su parte, con sorna, pregunta a Falla: 'Estoy completamente desorientado. ¿Crees tú que eso [el cante jondo] procede de la India? ¿Estaremos haciendo el indio?'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002