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GENTE

NI LA LEGIONELA CIERRA LA SEDE DE ESTRASBURGO

La legionela ha estado a punto de conseguir lo que muchos eurodiputados buscan sin éxito: cerrar la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo. No ha sido posible. Las autoridades sanitarias francesas han asegurado que hay legionela en el agua caliente del edificio, pero que no existe riesgo para sus señorías y bastará con cerrar el agua caliente para desarrollar la sesión plenaria la próxima semana. Cinco eurodiputados, los socialistas Paulo Casaca, Neena Gill y Michiel van Hulten, además de la verde Kathalijne Buitenweg y la liberal Lousewies van der Laan, pidieron al presidente de la Eurocámara, Pat Cox, que el pleno se celebrase esta vez en la sede de Bruselas. Los firmantes de la carta aprovecharon para destacar lo absurdo de la situación: dos faraónicas sedes, una de las cuales, la de Estrasburgo, sólo está abierta cuatro días al mes. Cox y los presidentes de comisiones rechazaron ayer la propuesta y deploraron que los diputados aprovecharan la alarma sanitaria para evocar el polémico asunto de la doble sede. Muchos parlamentarios piden una sola sede (la de Bruselas, próxima al resto de las instituciones europeas y donde se realiza la mayor parte de la labor parlamentaria), lo que facilitaría su tarea y ahorraría gastos, pero Francia no quiere perder una sede que reporta beneficios a su ciudad de Estrasburgo. Por esta vez, de nuevo, los 626 diputados, más sus respectivos asistentes, más cientos de funcionarios, decenas de periodistas y parte de la Comisión Europea, deberán acudir, de nuevo, a Estrasburgo. Sólo un informe negativo del contraexamen pedido por las autoridades sanitarias podría librar a tanta gente del viaje mensual para el siguiente pleno de julio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 2002