Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Mundial 2002 | España se estrena

La estrella que Eslovenia venera

El autoritario Katanec, seleccionador balcánico, confía en la superioridad mental de su equipo

Pocas cosas le fastidian tanto a Katanec, verdadero héroe en Eslovenia, como la creencia generalizada de que la estrella de su selección es Zahovic. 'No', replica sin disimular el enfado. 'No acepto que me digan eso. Eliminamos sin él a Rumania [en la repesca para el Mundial] y eso es una gran ventaja para mí. He hablado con Zahovic y se lo he dicho. No me gusta depender de un jugador'.

Srecko Katanec (Ljubljana, 1963), cuyo apellido significa suerte, no ha recurrido a la fortuna, sino a su gran capacidad de trabajo y a su fuerte sentido de la disciplina para meter a la diminuta Eslovenia -con apenas dos millones de habitantes- entre las mejores 32 selecciones del mundo, lo que supone un mérito innegable.

Entrenador impasible y muy sereno en el banquillo, sobresale sobre todo por ser un motivador excepcional: sabe cómo sacar provecho de su experiencia como jugador. 'Mi filosofía se basa en que todo depende de la mentalidad, en que todo está en la cabeza. Nos clasificamos para el Mundial porque éramos fuertes psicológicamente'.

A sus 39 años, Katanec mantiene la figura espigada y el cuerpo fibroso que le permitió ser un medio centro muy bravo que se ganó la vida en el Partizán de Belgrado, el Stuttgart y el Sampdoria, donde ganó la Recopa de Europa en 1990 junto a Vialli y Mancini. También ese porte autoritario con el que fue 35 veces internacional con Yugoslavia -disputó el Mundial de Italia 1990- y cinco veces con Eslovenia, cuya independencia de Yugoslavia, en 1991, le pilló en la última fase de su carrera como jugador.

Se retiró en 1994 y se enganchó rapidamente al banquillo para llevar a Eslovenia a las grandes citas mundiales. Primero a la Eurocopa de Bélgica y Holanda 2000, y ahora al presente Mundial, dejando en la cuneta a selecciones mucho más corpulentas: Yugoslavia, Suiza y, en la repesca, Rumania, sin haber perdido ni un solo encuentro. Hoy debuta en una Copa del Mundo.

'¿Katanec? Un chaval comunicativo y coherente. Muy trabajador y con un comportamiento ejemplar. Me extraña que digan que es tan rígido, aunque es normal que mantenga esa disciplina porque a él le ha costado mucho llegar hasta ahí'. Así recuerda Víctor Muñoz, el técnico del Villarreal, al que fuera su compañero en el Sampdoria. En Italia, Katanec estuvo a las órdenes del que es una de sus referencias, Vujadin Boskov, además del actual seleccionador de Inglaterra, el sueco Sven Goran Eriksson.

De ellos aprendió una lección capital: los jugadores deben creer en sí mismos, no sentirse inferiores a nadie. Justo lo que ha ocurrido con estos chicos, que han empezado a viajar por algunos clubes ilustres de Europa después de su digno paso por la pasada Eurocopa. 'Les he enseñado a respetarse. Les he hecho creer que pueden competir con cualquiera, incluso con los más fuertes'. El central Knavs destaca en la defensa del Kaiserlautern, Pavlin trata de abrirse camino en el Oporto, el veloz Rudonja se busca la vida en el Portsmouth, Acimovic en el Estrella Roja, y el dinámico Nastja Ceh ha sobresalido este curso en el Brujas.

Capítulo aparte merece el controvertido Zahovic. O sea, la gran figura eslovena en el último decenio, muy venido a menos en los últimos años, si bien con la calidad suficiente en la mochila para dejar algún detalle para el recuerdo. Su discreto ejercicio en el Benfica ha confirmado su decadencia, y su ausencia en algunos partidos de clasificación le han dado la razón a Katanec, convencido de que el éxito de su selección está en la fuerza del grupo.

Crecido por los resultados, Katanece no le aguanta ni medio capricho a Zahovic. Le abronca a las primeras de cambio, sea por llegar tarde al autobús tras atender a la prensa, sea por actuar con desgana en el entrenamiento. Lo primero es la disciplina para Katanec, que ha impuesto una serie de normas ineludibles: los jugadores deben estar en la cama a las 23.00 como muy tarde; y acudir a desayunar a las 8.30.

¿Y qué piensa de España? No le da mucho crédito. 'Nosotros hemos aprendido mucho y somos mucho más experimentados que en la pasada Eurocopa. España siempre se cae en los momentos clave. Debe ser un problema de mentalidad'. La que asegura haberle inyectado a Eslovenia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 2002