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MUNDIAL 2002

España comienza su aventura

Eslovenia es, de las repúblicas de la antigua Yugoslavia, la menos prendida por el fútbol - Los españoles no ganan en su primer partido desde 1950

El Mundial ha comenzado a toda máquina -Alemania se soltó el pelo ayer ante Arabia Saudí con ocho goles- y más vale no cometer errores que resulten complicados de remediar. A ese objetivo debe dedicarse hoy España frente a Eslovenia, primer partido de la selección, con lo que eso significa de aprensión en un país que no gana en su presentación desde el Mundial de 1950.

De esa fatalidad se ha hecho una leyenda que conviene quebrar ante Eslovenia. O eso, o los grandes sufrimientos de costumbre. Tantas veces criticada por su bajo rendimiento en la Copa del Mundo, la selección tiene una oportunidad estupenda para arrancar con el viento de cola y sentirse por fin cómoda en un torneo que se le resiste demasiado.

No se trata de un desafío especialmente complicado. Eslovenia es bastante más conocida por la calidad de sus esquiadores que por la clase de sus jugadores. De entre todas las antiguas repúblicas de Yugoslavia es la menos prendida por el fútbol. Sin embargo, la selección ha aglutinado el orgullo nacional de un joven país que se siente en primer plano en ocasiones como la Eurocopa o el Mundial. Ese matiz nacionalista hace de Eslovenia un equipo más firme de lo que supone la categoría de sus jugadores, entre los cuales Zahovic es la estrella.

A diferencia de Eslovenia, España es un país con una larga tradición futbolística y con una Liga que se ha establecido como la primera referencia en Europa. Cualquier otro resultado que la victoria sería decepcionante. Hay demasiada distancia entre el potencial de los dos equipos como para pensar seriamente en una sorpresa. El problema de España puede ser su atormentada manera de enfrentarse a la Copa del Mundo, donde no se siente con el derecho a ejercer de favorito. La razón de este desencuentro es un misterio. Se han buscado razones puramente futbolísticas y otras de carácter psicológico o político. En el fondo la gente no se explica el escaso impacto de España en una competición donde debería ser protagonista.

Algunos datos de los últimos días han refrendado la idea de un cierto nerviosismo alrededor del equipo y principalmente en Camacho y sus ayudantes. Es normal la tensión ante una competición de estas características, siempre y cuando no sea aniquiladora, como sucedió hace cuatro años en el Mundial de Francia. Mientras tanto, los aficionados aguardan con un cierto escepticismo el papel del equipo. Es la simple consecuencia de las expectativas no cumplidas en los últimos años. Esta vez sólo los optimistas recalcitrantes catalogan a la selección como favorita: hay demasiados precedentes como para pensar lo contrario. Sin embargo, esta situación puede favorecer el impulso de un equipo que no siente el peso de la púrpura. Ese papel corresponde definitivamente a Brasil, Italia, Argentina o Francia. Veremos si liberado de grandes presiones el equipo se lanza por derecho a una feliz aventura en el Mundial. Si es así, hoy es un buen día para empezar.

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