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El sector crítico impugna el congreso ante la falta de 'garantías' a su candidatura alternativa

El minoritario sector crítico de UDC, integrado por el antiguo círculo de confianza de Josep Antoni Duran Lleida, se sirvió ayer de fórmulas legales para publicitar su candidatura alternativa ante la escasa representación que ha obtenido entre los delegados del congreso.

Minutos antes de la inauguración oficial, tres representantes de esta ala renovadora, asistidos por un notario, impugnaron la celebración de este cónclave ante la falta de 'garantias electorales' en el proceso de elección de la futura ejecutiva de UDC. La denuncia no tiene otra base que la informatización del proceso de recuento de votos, un sistema casi infalible para la dirección democristiana y más rápido que el manual, pero fácilmente 'condicionable' para los críticos, un eufemismo para evitar calificarlo de 'amañable'.

La de ayer era la enésima denuncia que los críticos han presentado durante todo el proceso precongresual. La dirección de UDC, según manifestaron ayer el ex secretario de organización Jordi Petit, y el ex portavoz Eugeni Pérez Moreno -que no han sido elegidos compromisarios en el congreso-, les ha ocultado el número de militantes, ha prohibido la presencia de interventores en cada urna, impedirá un debate posterior a la presentación de todas las candidaturas y ha 'criminalizado' y 'demonizado' su candidatura alternativa. Este acoso, lamentaron ayer, prosiguió en el plenario del congreso, en el que se vertieron, a su entender, graves acusaciones contra ellos. A saber: que Petit, aun siendo concejal de la oposición en el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat, ocupa un cargo de confianza del alcalde socialista, y que Pérez Moreno sigue representando oficialmente al partido en el Consejo de Administración de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, cargo que le reporta unos suculentos ingresos de 527.000 pesetas netas al mes. Los críticos no descartan recurrir ante los tribunales de justicia para denunciar las 'irregularidades' organizativas del congreso.

Todas las acusaciones de falta de democracia interna y hostigamiento a los renovadores tuvieron una cumplida respuesta por parte de Duran. El líder democristiano aseguró que Petit, sin ser compromisario, ha podido presentar una candidatura alternativa e incluso pudo tomar la palabra ayer en el plenario.

En el debate sobre el informe de gestión de la ejecutiva, otro miembro del ala crítica censuró el contenido del pacto de federación entre Unió y Convergència que supone la supeditación de los democristianos hacia el partido de Jordi Pujol. 'Unió se ha vendido a Convergència', dijo.

Otro militante censuró la posición oficial de Unió respecto a la reforma de la Ley de Partidos, un apoyo que ha causado un profundo malestar entre las bases democristianas. La ponencia política ha incorporado finalmente una enmienda que cuestiona la ilegalización de un partido político como camino para 'alcanzar la paz', lo que no impide, a juicio de la dirección, que los diputados de Unió pueda votar en su día la ilegalización de Batasuna. La enmienda tan sólo avala la 'legitimidad de la defensa pacífica de todas las ideas', limitada, no obstante, a aquellas formaciones políticas que 'respeten los derechos humanos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 2002