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OPINIÓN DEL LECTOR

Guardias de porra

Veíamos la estupenda serie de TVE Cuéntame, que nos hace recordar la época en que nos conocimos y muchas de las vivencias que se narran en ella. Creemos que el éxito de esta serie, aparte de la magnífica interpretación de los actores, se debe a la forma de reproducir aquellos años bajo la dictadura franquista, que ahora nos recuerdan y nos hace sonreír y a nuestros hijos comprender un poco cómo eran aquellos años de falta de libertad en todos los aspectos. Han pasado más de 30 años. Y, sin embargo, desgraciadamente hay cosas que no han cambiado.

Nos referimos al hecho narrado en uno de los capítulos en que a uno de sus protagonistas le retiran el pasaporte y pasa por ser sospechoso sólo por llevar el pelo largo.

Algo parecido le ha ocurrido a nuestro hijo en su propia ciudad, Jerez, la última vez hace sólo unos días. Cuando paraba su furgoneta, sin bajarse y con el motor en marcha para dejar a su novia en su lugar de trabajo, fue abordado por un policía local que, a voces y con malos modales, le dijo que se fuera inmediatamente de allí, al contestarle que no se pusiera nervioso y que sólo iba a dejar a una persona (se trataba de una rotonda de acceso a la feria en la que estaban estacionados otros vehículos, bien aparcados o bien dejando a otras personas), empezó a pedirle todo tipo de documentación personal y del vehículo. Debió contrariarle que tuviera todo en regla y, a la pregunta de nuestro hijo de por qué esta forma de actuar sólo con él, lo amenazó con llevarlo a comisaría. Resultado: una multa de 150 euros. Creíamos que los policías están para ayudar a los ciudadanos y no para reprimirlos al estilo de los antiguos guardias de la porra.

Se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el comienzo de la carta y el personaje al que aludimos. Pues, simplemente, que nuestro hijo va con el pelo largo y una furgoneta pintada de colores. Si nos decidimos a denunciar este hecho es porque no es aislado y más de una vez nuestra policía le ha pedido el carné.

Hace seis años que vive de su trabajo y paga puntualmente sus impuestos. No nacimos en Jerez, pero hace 25 años que vivimos aquí y nos sentimos parte de la ciudad. Hemos experimentado el cambio que ha dado, pero desgraciadamente hay policías que se valen de su uniforme y, guiándose sólo por el aspecto exterior, avasallan y amenazan a uno de sus ciudadanos.

¿Han pasado 30 años? En algunos aspectos, ninguno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de junio de 2002