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50 presos se amotinan en Barcelona para pedir un régimen más flexible

Dos funcionarios y cinco presos resultan heridos en la revuelta

Unos 50 reclusos del módulo 1 se amotinaron anoche en los tejados de la prisión de Quatre Camins, en el municipio barcelonés de La Roca del Vallès, para protestar por las condiciones de vida. Los amotinados, reducidos poco antes de las 02.00 de hoy, llegaron al módulo de ingresos, lo que provocó la intervención de los Mossos d'Esquadra para evitar su fuga. Dos funcionarios y cinco presos resultaron heridos.

Los hechos empezaron poco después de las 21.00, cuando unos 200 reclusos del módulo 1 que habían estado todo el día en el patio en señal de protesta se negaron a regresar a sus celdas. Más de un centenar permaneció en el patio y varias decenas de ellos se subieron al tejado de ese módulo provistos de escobas y objetos metálicos. El secretario sectorial de Ejecución Penal del Departamento de Justicia, Ramón Parés, aseguró que los agentes antidisturbios dispararon pelotas de goma en medio de los gritos de los internos. Pares calificó la actitud de los reclusos de "extremadamente violenta".

Los reclusos fueron pasando por el tejado de una a otra dependencia hasta llegar al módulo de ingresos, el que está más cerca de la zona anterior al perímetro. Ante esa situación y el riesgo de que pudieran huir o bajar del tejado y provocar altercados, unos 50 agentes de los Mossos d'Esquadra entraron en la cárcel y lanzaron pelotas de goma contra los amotinados pasadas las 23.30. La policía accedió a los tejados y fue reduciendo uno a uno a los presos. A las 02.00 de hoy, Parés dio por controlado el motín. El Departamento de Justicia de la Generalitat aseguró que dos funcionarios fueron heridos de carácter leve durante el día en la refriega con los reclusos. Cinco presos resultaron heridos, alguno con fractura en sus extremidades, y cuatro de ellos fueron evacuados en ambulancia a hospitales.

"No estamos locos y en ningún momento vamos a dar pie a que se utilice la violencia contra nosotros", había explicado a EL PAÍS en la mañana de ayer, a través del teléfono, un portavoz de los reclusos. El pasado martes unos 200 presos del módulo 1, donde se encuentran los reos que cumplen las condenas más duras, ya se habían negado a regresar a sus celdas después de cenar y se concentraron en el patio. Sin embargo, depusieron su actitud al cabo de 45 minutos.

Los presos afirman que el futuro que se les plantea con el vigente Código Penal es muy duro porque se han eliminado las redenciones de condena por trabajo y por eso reclaman un tratamiento individualizado, no genérico, y que lo asuman psicólogos profesionales que no sean ex funcionarios de prisiones. Los reclusos creen que el tratamiento no puede ser el mismo con una condena larga que con una corta.

Al margen de esas cuestiones jurídicas, los presos exigen que se flexibilice el llamado "régimen de contención", que reciben los presos que han intentado evadirse. O las reticencias de la Administración a excarcelar a algún preso enfermo terminal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002