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NECROLÓGICAS

Anciones, en la feria

Anciones se ha ido en plena feria taurina de San Isidro, la primera feria taurina en muchos años reseñada cada día en las páginas de EL PAÍS sin sus dibujos, que acompañaban cada día los textos de Joaquín Vidal con su boina, su cuaderno y sus útiles de trabajo al tendido bajo del dos. Allí tomaba apuntes durante la lidia con trazo impresionista revelador de un momento, de un detalle, de algo que hubiera salvado la tarde o la hubiera revestido de gloria. Concluía en el bar del uno, sobre la barra, donde le esperaba impaciente para recibir la entrega el mensajero del periódico. Copiaba del natural empeñado en dibujar el movimiento desafiando su inevitable descomposición en instantáneas sucesivas. Anciones quería reflejar sobre la página impresa de EL PAÍS esa maravilla que sucede cuando el torero, tocado por la armonía preestablecida de Leibnitz, es capaz de oponer la más depurada quietud, el magnífico desmayo de un lance inspirado, a la velocidad que se diría bruta, a la embestida elemental, del toro colaboracionista, que mete la cabeza acreditando bravura. Los dibujos de Anciones buscaban dar cuenta de la gracia bajo presión y era ese rasgo el que los dotaba de un cierto carácter autobiográfico. Venían a confirmar su desafío tranquilo, sin gesticulaciones ni invocaciones morales, a las convenciones ventajosas y su gusto sostenido por la intemperie, sin descomponer la figura hasta el último día, ajeno por completo a los amaneramientos impulsores de tantas prosperidades y famas insustanciales. Cuánta sencilla verdad en Anciones, cómo le cuadraban sus orígenes vallisoletanos y su enraizamiento en la cultura popular, que como todo lo popular según advirtiera Bergamín es siempre minoritaria. Onésimo Anciones es el periodismo del diario Madrid y del mejor Diario 16 y de los dibujos y retratos -qué exposición podría hacerse con esa galería- para las entrevistas de Carlos Luis Álvarez y de Nativel Preciado en el semanario Tiempo. Anciones es además la sabiduría del oficio, la que le llevaba a enunciar algunos de los principios elementales del oficio como el que asegura que es inútil esperar que las noticias lleguen a las redacciones, que para anticiparlas los periodistas deben buscarlas en los bares. Así pudimos adelantarnos en el semanario Posible con la noticia de la flebitis de Franco recogida en Casa Poli en 1974 y tantas veces más. ¡Qué inolvidable combinación de talento la que componían entonces Anciones con Moncho Goicoechea, enlazando las tapias del palacio de El Pardo y el restaurante La marquesita con Radio París. Continuará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002