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CRÓNICA

Un Barça-Madrid al cuadrado

Los azulgrana pierden criterio (Xavi), pegada (Rivaldo) y bravura (Puyol) - Vicente del Bosque, como en el último clásico liguero, no contará con Figo y Morientes, pero entonces tuvo al rival contra las cuerdas

Hay un cosquilleo en uno y otro bando que anuncia para hoy (20.45, TVE-1, Canal + y Vía Digital) un clásico diferente pese a ser el 188, como si el marco de la Copa de Europa le diera una grandeza desconocida, superior al que marca el día a día de la Liga y hasta el de la Copa o torneos menores. Incluso Rexach se ha puesto serio. Dicharachero el domingo, cuando posó junto al Trofeo Godó de Tenis, -'puede que sea la única Copa que toque este año'-, ayer se envalentonó y, al calor de la gente, donde dijo diego dijo digo: 'Qui vol peix, s´ha de mullar el cul' [el que quiera peces que se moje el culo], que en términos futbolísticos significa que el Barça 'irá a por el partido', porque es el más importante que 'ha jugado en los últimos años'. Igualmente desafiante estuvo Roberto Carlos. '¡Oíngame!', respondió a los periodistas; 'no vengo a pasearme sino a ganar'.

Aun cuando es el primer acto de una función que tiene vuelta, y ambos equipos convienen en que antes que resolver la semifinal hoy se impone no hipotecarla, el partido viene cargado de una expectación máxima. El Camp Nou se pondrá guapo, porque viene el Madrid y el club y Cataluña celebran Sant Jordi, y se supone que habrá más aficionados (unos 100.000) y más periodistas que nunca (800) y también un número de policias desacostumbrado (otros 800). Al calor de la hinchada, y por la vía anímica, un plus que le ha permitido sobrevivir a cualquier cuenta de resultados, el Barça espera reconducir un partido que futbolísticamente parece más favorable al Madrid, pese a que en duelos de este calibre el currículo no resulta decisivo. El equipo de Del Bosque es un libro abierto y a ojos de la crítica aparece más cuerdo que el del Barça, siempre indescifrable. Al Madrid le vale el plan del partido de Liga: tampoco jugaron Figo ni Morientes, como esta noche, y tuvo el choque a su merced hasta que le dio cuerda al Barça (1-1), que vista la experiencia se plantea justamente repetir el guión de la segunda parte, aunque con gente distinta, dadas las ausencias. Lastimado como está, al Barcelona le faltará hoy un poquito de todo: de criterio (Xavi, siempre espléndido en sus partidos contra el Madrid), de pegada (Rivaldo, capaz de sacarse un gol de la nada) y de bravura (Puyol). Mala cosa cuando se planteaba jugar tensionado, con once puyols para intimidar al Madrid. A Rexach, en cualquier caso, le queda tropa para armar una alineación sobresaliente. Por mucho que en los corrillos azulgrana se diga que más que abrir la puerta contraria es preferible asegurarse la propia a cero, el Barça es consciente de que no sabe defenderse y que la manera de hacerle daño al Madrid es atacándole, abriendo las bandas, haciéndole el partido pesado, escondiéndole la pelota.

El Barça sabe además que tiene la posibilidad de salvar el año en dos partidos en la misma proporción que el Madrid cree tener una oportunidad única para acabar con su mal fario en el Camp Nou, una de las pocas cosas que se le resisten a Raúl. El Madrid conoce los puntos débiles del Barça, un equipo muy poco trabajado tácticamente. La repercusión que tendría para ambos un mal resultado puede ser precisamente un condicionante para el primer acto en espera del segundo en el Bernabéu. Nadie sabe lo que puede llegar a durar un clásico, y menos en uno tan agrandado como es el caso, en que todo es al cuadrado. Lo único cierto es que empieza a jugarse hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de abril de 2002