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COYUNTURA INTERNACIONAL

Ciclo atípico

Esta misma semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se sumaba, con sus previsiones de crecimiento del 2,8% para la economía mundial en 2002, a la oleada de revisiones al alza en los escenarios tan pesimistas que se habían manejado en la última etapa del pasado ejercicio. La percepción del ciclo se ha invertido y han sido muy contundentes las razones y las políticas estímulo que han terminado justificando la reactivación. El Bundesbank, por su parte, afirma en su último informe anual que la economía de la eurozona ya ha comenzado a despegar y que se recobrará de forma paralela a la economía mundial, a pesar de que Alemania seguirá en el furgón de cola.

Ha comenzado, por tanto, la recuperación económica, pero su patrón podría ser tan atípico como el que definió en la fase desaceleradora. Si ésta estuvo motivada por un exceso de inversión y de producción, la recuperación va a tener que estar lidera por el proceso de recomposición de inventarios tras el intenso ajuste de los últimos 14 meses. A diferencia de anteriores episodios de reactivación, y a pesar de que ha sido el consumo uno de los pilares que han suavizado el parón económico, no se pueden esperar elevadas aportaciones por parte de las familias, en un contexto de mayor inestabilidad del mercado laboral.

Ha comenzado la esperada recuperación económica, pero su patrón podría ser tan atípico como el que definió la fase desaceleradora

Persisten, además, riesgos que pueden erosionar el potencial de crecimiento de una economía que, en otras circunstancias, podría capitalizar con un mayor dinamismo sus excelentes registros de productividad. En primer lugar, los desequilibrios no corregidos continúan condicionando las expectativas de los agentes económicos y, en definitiva, el escrutinio realizado por los mercados.

Una vigorosa recuperación de la economía estadounidense no haría sino acentuar su desequilibrio exterior, ampliando con ello las necesidades de financiación externa. Y una respuesta excesivamente rápida de las autoridades monetarias podría terminar debilitando a una economía condicionada por el elevado nivel de apalancamiento existente. De fondo, continúa vigente el riesgo de una potencial burbuja inmobiliaria, que en gran medida ha podido descansar en favorables condiciones de financiación para los agentes económicos.

No cabe duda de que las decisiones de subida de los tipos de interés oficiales se verán condicionadas por la existencia de estos riesgos, pero no supondrán, a nuestro juicio, una demora en el cambio de ciclo de la política monetaria, sino sólo una ralentización en su ritmo de acomodación al ciclo.

David Cano y Alfonso García Mora son responsables, respectivamente, de estrategia y de renta variable de Analistas Financieros Internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de abril de 2002