Reportaje:ANA MARÍA OROZCO | Actriz

'Prefiero ser fea que cursi'

Pregunta. ¿El personaje de Yo soy Betty, la fea ha sido el gran chollo de su vida?

Respuesta. Sí, pero no es ni mi única ni mi gran fortuna.

P. ¿Tiene otras?

R. El amor, buenos amigos...

P. ¿El amor por algún tipo como el Armando Mendoza de la serie, o algo más presentable?

R. Algo más presentable.

P. ¿En qué se diferencia su culebrón de otros?

R. Se diferencia muchísimo de los culebrones normales, porque Betty es como la antitelenovela, la antiheroína, y tiene mucho sentido del humor. Y hay muchas situaciones cotidianas.

P. Ahora que va de mona, ¿echa de menos el aparato dental, las gafotas y el vestuario de teresiana?

R. Como Ana María, no. Pero Betty, ahora que estamos grabando la continuación, Ecomoda, sí. Eran parte de sus inseguridades.

P. El éxito de la serie en su tierra y en una veintena de países, ¿es porque refleja la Colombia de hoy?

R. Sí, pero creo que no sólo Colombia, porque las inseguridades humanas, las pasiones, los celos, la envidia son universales.

P. Que gane la fea, aunque sea una fea llena de másters; que suba en la empresa y enamore al chico es una revolución en el género.

R. Yo creo que eso ya ha pasado a lo largo de la historia, con mujeres muy talentudas que no son tan agraciadas físicamente. En las telenovelas nos han acostumbrado a otras cosas, pero la gente está abierta, y la prueba es que recibieron muy bien a Betty.

P. ¿Es usted tan estrechita y recatada como su personaje?

R. No tanto. No soy pudorosa, pero tampoco me gusta andar ahí como exhibiéndome. Me gusta sentirme como femenina y agradable.

P. ¿En qué es agradable?

R. [Ríe] Es muy difícil decirlo uno mismo. Pues tal vez soy muy sensible de pronto. Y, aunque tímida, soy abierta con la gente y trato de entenderla.

P. Tímida y pudorosa, pero en pantalla no se corta nada con Armando Mendoza.

R. Es que Betty es una mujer en todo el sentido de la palabra, y siente pasión.

P. Habrá visto la razón que tiene su padre en la ficción, cuando le dice: 'Mija, tenga cuidao, que el diablo es puerco'.

R. Pues creo que Betty no piensa igual. Es más abierta. Las personas que parecen tan reprimidas e introvertidas, de pronto en otras facetas de su vida se desbordan.

P. Visto lo que ha triunfado como fea, ¿le compensaría serlo?

R. En mi carrera nunca he pensado en mostrarme como la más bonita. Lo que quiero es ser una buena actriz.

P. ¿Estudió algo para ello?

R. Mi papá es actor, siempre he estado trabajando en televisión, y yo siento que he hecho mi carrera en ese medio.

P. Cuando a Betty le ofrecieron una mordida se armó tal polémica en Colombia que intervino el presidente Pastrana para que no la aceptara. Qué pasada, ¿no?

R. Nos sorprendió muchísimo, porque nos dimos cuenta en lo que se había convertido Betty para la gente, que era como un mito, la habían sacralizado.

P. Hugo Lombardi, el diseñador de Ecomoda, la empresa de la serie, estuvo casado con usted. ¿Era igual de gay en la vida civil?

R. Noooo, por favor. Todos somos actores, y en Colombia se trabaja con mucha mística y mucha entrega.

P. Dígame en qué se parece a Betty y en qué no.

R. Me parezco en la talla de los zapatos y del brasier y en la tenacidad. No me parezco en cómo reacciona cuando la engaña el hombre al que ama. Yo me hubiera desaparecido. Y además, no tengo ni idea de economía.

P. Tras protagonizar esta historia del patito feo llevada al mundo laboral, ¿se cree directamente un cisne?

R. Sí. La Betty nueva lo es.

P. ¿Qué soñaba de niña?

R. Quería estudiar Bellas Artes y ser una gran pintora. Pero empecé a actuar.

P. ¿Qué hace cuando no trabaja?

R. Me gusta ir al cine, caminar y tomarme un cafecito, ver libros, comprar libros...

P. ¿Y se los lee?

R. Sí.

P. ¿Qué le aporta la filosofía oriental, que tanto le gusta?

R. Me gusta porque me he criado un poco orientada hacia el budismo por mis padres, y me da como tranquilidad.

P. La muñeca de Betty se vende en algunos sitios más que la Barbie. ¿Usted prefiere ser fea o cursi?

R. Pues prefiero ser fea que cursi

PERFIL

Tiene 28 años, y la telenovela con rasgos de telecomedia que protagoniza llegó a alcanzar el 42,2 de cuota de pantalla. Le gusta comer bien, cocinar, dibujar, tejer, y leer a Wilde y a García Márquez. Hace yoga, y a la pregunta de si tiene hijos, responde: 'Dos gaticos y una perra'. Si se le habla de política, su representante se mata a aspavientos para que no conteste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de abril de 2002.