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Greenpeace denuncia que el trasvase del Ebro regará 66 campos de golf

Zaplana dice que todos cuentan con planes de autoabastecimiento

La organización ecologista internacional Greenpeace denunció ayer que los recursos hídricos que transporte el trasvase del Ebro previsto en el Plan Hidrológico Nacional (PHN) serán utilizados en el mantenimiento de los múltiples campos de golf que se proyectan en las cuencas deficitarias que recibirán el agua. Los ecologistas han contado hasta 66 nuevos proyectos, 'la mayoría rodeados de complejos hoteleros y residenciales'.

'Como era previsible, el actual PHN del Gobierno español fomenta el derroche y el uso irracional del agua', declaró María José Caballero, portavoz de la campaña Aguas de Greenpeace. Según sus cuentas, actualmente hay proyectos para construir 34 nuevos campos de golf en la provincia de Murcia, 24 en la de Alicante, cinco en la de Valencia y tres en la de Castellón, todas ellas destinatarias de los recursos del trasvase del Ebro, previsto para trasladar 1.050 hectómetros cúbicos anuales desde este río hasta Cataluña y las cuencas del Júcar, del Segura y del Sur.

La proliferación de campos de golf no es un hecho anecdótico para los ecologistas. Según afirman, su mantenimiento requiere 1.500 litros de agua anuales por cada metro cuadrado. Si la extensión media de los campos, calculan, es de 50 hectáreas, el consumo se eleva a 750.000 metros cúbicos por año. Es decir, sólo el mantenimiento del césped de esos 66 campos de golf supone un consumo de casi 50 hectómetros cúbicos de agua anual, cifra nada despreciable si además se tiene en cuenta que junto a ellos se construirán decenas de complejos hoteleros y residenciales que 'que duplicarán la población actual' en muchos municipios costeros, según denuncia Greenpeace. Complejos que incorporarán sus propias zonas verdes regables, infinidad de piscinas y, por supuesto, nuevos consumos urbanos.

Así, los ecologistas advierten que, sólo en Murcia, hay que sumar otras 2.000 hectáreas vírgenes que 'quedarán destruidas' por la 'construcción de 20.000 alojamientos, el continuo aumento de los regadíos ilegales y los graves problemas de contaminación de las aguas en el sureste español'. Un panorama que trasladan con la misma preocupación a la Comunidad Valenciana. 'No existen las cuencas deficitarias, sólo derroche de agua', asegura Caballero. 'El sureste español está sumido en una espiral de desarrollo insostenible que estamos pagando todos los españoles y que tendrá consecuencias imprevisibles', añadió, 'España, que actualmente ostenta la presidencia de la UE, debería estar liderando la estrategia de desarrollo sostenible de la UE, pero lejos de ello potencia un modelo de gestión totalmente contrario a los principios de sostenibilidad'.

La denuncia de Greenpeace originó una rápida respuesta dedesde el Gobierno central, a través de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), y de la Generalitat Valenciana, por medio de su presidente, Eduardo Zaplana. Éste rechazó el destino del agua del Ebro a los campos de golf ya que, según afirmó, éstos tienen sus propios planes de autoabastecimiento: 'No se aprueba la construcción de ningún campo de golf cuyo proyecto no vaya acompañado de un plan de saneamiento que garantice que no se va a consumir agua'. Asimismo, aseguró que el 90% de los cultivos valencianos se riegan por goteo. Y bromeó con que la Comunidad Valenciana emula todos los veranos a Jesucristo con la multiplicación de los panes y los peces: 'Nunca se sabe cómo va a haber agua en agosto y al final hay agua en agosto'.

El presidente de la CHS, Juan Cánovas, dijo que las denuncias de Greenpeace son 'especulaciones gratuitas', ya que el agua del Ebro sólo puede destinarse a abastecimiento humano y a redotar regadíos infradotados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de abril de 2002