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CRÓNICA

Dani zanja el bache

El Atlético se cose a la calidad del luso y gana después de un mes

El Atlético entró al fin en calma. Ganó después de un mes de no hacerlo y salió del bache sin demasiados daños. No en la clasificación, donde la bondad de sus rivales ha dejado prácticamente intacto el célebre cochón, pero algo más en la imagen, que sí salió severamente dañada en las últimas citas. Ayer, ante un Murcia escandalosamente agresivo en la primera mitad, mejoró en ambos apartados. Pegó un nuevo tirón en la tabla y, aunque a ratos, jugó algo. Al menos, se dejó la piel en el empeño.

Y eso que llegó a la cita con muchas bajas -Fernando Torres, García Calvo, Mono Burgos, Carreras y Correa- y además con Movilla, la llave de este equipo, en un día espeso. Pero el Atlético recuperó las carreras de Aguilera por el costado derecho y tuvo a Dani, un placer para la vista. No puede ser casualidad que el bajón del líder coincidiera con la lesión del portugués. Dani, ayer regalando su lujoso repertorio como segundo delantero, es posiblemente el futbolista con más calidad en toda la categoría. Pese al recelo con el que le mira su entrenador, es un jugador de Primera.

ATLÉTICO 4| MURCIA 2

Atlético de Madrid: Sergio; Armando (Jesús, m. 70), Santi, Hibic, Otero; Aguilera, Nagore (A. López, m. 80), Movilla, Stankovic; Dani (Del Pino, m. 86) y Diego Alonso. Murcia: Reinke; Vaqueriza, Cuadrado, Carrero, Clavero; Quintana (Tonelotto, m. 63), Tito, Acciari, Godino (Aguilar, m. 32); Loreto y Alfonso (Juanma, m. 77). Goles: 1-0. M. 31. Diego Alonso, de penalti. 2-0. M. 43. Diego Alonso. 2-1. M. 45. Cuadrado, de penalti. 3-1. M. 60. Aguilera. 4-1. M. 92. Diego Alonso. 4-2. M. 94. Loreto. Arbitro: Lizondo Cortés. Amonestó a Hibic, Otero, Sergio, Aguilera, Loreto, Clavero, Tito y Cuadrado. Unos 35.000 espectadores en el Calderón. Se lanzó una bengala al césped tras marcar el Atlético el primer gol.

Pero más allá de Dani y Aguilera, el Atlético fue fundamentalmente voluntad. Y en ese capítulo no hay nadie como Diego Alonso. No posee un gramo de clase, la pega cuadrada, pero no para de luchar. Pelea por cada balón con una fe exagerada. Normalmente la entrega, por sí sola, no conduce a la prosperidad, pero a veces, como ayer, le hace salir a uno por la puerta grande de un partido. Así salió ayer el uruguayo, con el bolsillo lleno de goles. Sin carga estética alguna, goles nada brillantes -un penalti, un disparo de Dani que le tropieza y se mete, y un segundo remate tras un mano a mano fallido-, pero goles.

Le costó al Atlético entrar en calor. Entre la lluvia, la fogosidad con la que se comportaba el Murcia ante la mirada indiferente del árbitro y su propia angustia, el Atlético empezó inseguro.

Pero en cuanto apareció el primer gol, el Atlético se tranquilizó. Y, favorecido por la debilidad del Murcia, que no ocultaba más secreto detrás de su dureza que la extraordinaria habilidad de Loreto para moverse por arriba, se dedicó con decisión a borrar las dudas que sus últimas actuaciones habían levantado. Ahí fue donde asomaron las galopadas de Aguilera, que junto a Armando se encontró una autopista en su callejón, y ahí fue donde apareció el mejor Dani, dueño de una zurda exquisita. De su pierna derecha, como demostró al mandar fuera un servicio de Jesús a puerta vacía, mejor no hacer comentarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de abril de 2002