Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:POESÍA

Un empeño moral

Tras más de 30 años de silencio poético, Angelina Gatell vuelve con un volumen que contiene un libro de poemas y una antología de su obra publicada e inédita.

En el panorama poético del medio siglo hubo escritores que se mantuvieron fieles a una poética de temática civil y estilo realista cuando esta forma de poesía había entrado en una decadencia irrefrenable. Angelina Gatell (Barcelona, 1926) responde a ese modelo de escritura, tenuemente perceptible aún en Las claudicaciones (1969), libro tras el que ingresó en un silencio de varias décadas que el presente volumen, que reúne inéditos y una antología de lo publicado, ha venido a romper.

Se había dado a conocer la autora con Poema del soldado (1955), al que siguió Esa oscura palabra (1963). Aquél es un libro primerizo cuya entonación protestataria se adobaba con rasgos propios de la lírica religiosa. Los poemas son monodiálogos que buscan interlocución con Dios, presididos por un sentimiento de solidaridad propio de la poesía socialrealista. Esa oscura palabra concreta la condena de la injusticia social, acompañada por la expresión de un sentimiento personal de desamparo. La declinación no de la crítica, sino de la fe en la capacidad de la palabra para subvertir el orden dado, junto a una crecida de las angustias existenciales, da paso a los poemas de Las claudicaciones, título que apunta al repliegue de las primitivas expectativas sociales.

LOS ESPACIOS VACÍOS/ DESDE EL OLVIDO (ANTOLOGÍA, 1950-2000)

Angelina Gatell Bartleby. Madrid, 2001 176 páginas. 10,82 euros

Desde el olvido, la antología que reúne poemas de los tres libros referidos, incluye sonetos inéditos de todas las épocas, caracterizados por una notable armonía musical y un dramatismo intimista alejado de la exasperación patética. El volumen, prologado por Eduardo Moga, se complementa con Los espacios vacíos, libro de comienzos de los ochenta e inédito hasta aquí, en que la rebelión cívica tiene ya menos peso que las apelaciones desoladas a 'la fe que tuve cuando todo / estaba lleno de sentido' y que la constatación de derrotas y tristezas. La transferencia parcial de los ímpetus revolucionarios a las preocupaciones existenciales fue habitual en quienes nacieron para cambiar el mundo y hubieron de contemplar sus antiguos sueños varados en la arena. En el caso de Angelina Gatell, la memoria obstinada de la resistencia frente a la iniquidad histórica o personal fructifica en una poesía instrumentada como ejercicio moral, sin exuberancias imaginativas y de sostenida dignidad en su dicción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de marzo de 2002

Más información

  • Angelina Gatell