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La gran final de la Copa del Rey | FÚTBOL

Irureta: 'Si jugásemos en Riazor, aceptaría ser favorito'

Habrá que ver qué ocurre cuando contemplen el aspecto del Bernabéu, pero el Depor salió ayer hacia Madrid con pocos signos aparentes de tensión. Acompañados de sus familias, algunos con niños y todo, los jugadores deportivistas emprendieron viaje entre sonrisas y gestos de relajación. El Depor se siente cómodo en su papel de convidado de piedra a la gran fiesta del Centenario del Madrid. 'Para ellos, ganar es una obligación. Para nosotros, sería algo extraordinario', explicó Molina. El entrenador, Javier Irureta, redobló sus esfuerzos para intentar que a su adversario le abrume el peso de la responsabilidad: 'El Madrid tiene que aceptar que es el favorito. Yo también lo aceptaría si jugásemos en Riazor'.

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Irureta está algo molesto por las pullas que le han caído en los últimos días desde Madrid. Su colega del banquillo rival, Vicente del Bosque, hasta vio cierta 'fanfarronería' en la actitud del técnico blanquiazul. 'Pero si yo soy el antifanfarrón', se defendió ayer Irureta. Si algunas declaraciones del preparador vasco han podido sonar arrogantes se debe, según él, a las 'trampas' que le han tendido algunos medios de Madrid. Por ejemplo, el símil con el maracanazo, el legendario triunfo de Uruguay ante Brasil en Río de Janeiro, en la final del Mundial de 1950. 'Lo del maracanazo me lo sugirió un periodista y a mí me pareció una buena imagen', se justificó Irureta.

Para el entrenador deportivista, los dardos lanzados desde Madrid tienen su explicación. 'Después de ver el gran partido que hicimos la pasada semana contra el Juventus, empezaron a tomarnos en consideración', comentó, 'hasta entonces, pensaban que todo iba a ser más fácil'. Irureta ha repasado estos días con sus jugadores el último partido jugado en el Bernabéu, el pasado 5 de enero, con claro triunfo madridista (3-1). Y les ha advertido de los defectos que no se pueden repetir: 'Necesitamos más rigor defensivo y, sobre todo, pelear por el balón con una actitud más agresiva. En aquella ocasión fuimos un poco blandos'.

El entrenador aprovechó la víspera del partido para zanjar la polémica con el portero suplente Nuno, que el día anterior había apelado a un supuesto compromiso del técnico para alinearle en la final. 'Yo sólo le dije que quizás podría jugar', aseguró Irureta, quien no dejó lugar a dudas sobre la titularidad de Molina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de marzo de 2002