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Gran Premio de Australia de Fórmula 1 | AUTOMOVILISMO

Una avería eléctrica en su Jaguar deja octavo y sin puntos a De la Rosa

El resultado de Jaguar en la primera carrera del Mundial de F-1 no esconde la situación de deterioro que atraviesa el equipo que dirige Nikki Lauda. El cuarto puesto de Eddie Irvine sería realmente esperanzador en condiciones normales. Y la octava posición de Pedro Martínez de la Rosa causaría fuertes vibraciones de no ser porque fue el último clasificado y acabó a cinco vueltas del ganador.

'Por lo menos, los tres puntos de Irvine servirán para tranquilizar los ánimos', reconoce De la Rosa. Sin embargo, el propio Irvine se niega a poner remiendos a la situación de Jaguar: 'No hay que hacerse ilusiones. Este resultado es un buen debú, pero no es normal que en la primera curva diez coches queden fuera. Hay un largo y duro trabajo que realizar'.

Toda la carrera estuvo marcada por el accidente entre Ralf Schumacher y Barrichello. Y los bólidos que salieron ilesos dispusieron de una oportunidad para puntuar. Fue el caso de los dos Jaguar. De la Rosa, siempre por detrás de Irvine, estuvo puntuando (sexto puesto) parte de la prueba. Pero una avería eléctrica le llevó a los boxes, de los que salió con cuatro vueltas de retraso y en la última posición. Después, sin embargo, logró dar la quinta vuelta más rápida, mejorando los tiempos de su compañero.

Pero todo esto no supera el listón de la anécdota. La cuestión es que entre los coches que acabaron por delante de De la Rosa estaban el otro Jaugar, los dos Minardi y un Toyota. Y eso provocará tensiones similares a las que se vivieron en el box del equipo de Ford cuando en la parrilla de salida quedaron relegados a la penúltima línea, por detrás de Arrows, Toyota e incluso del Minardi del australiano Webber, cuyo quinto puesto provocó el delirio entre los espectadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 2002