OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Enfermería y paro

Quiero expresar mi indignación por la afirmación del consejero de Sanidad, publicada hace unos días, en la que señalaba que 'el 93% los alumnos de enfermería de Euskadi logran trabajo en cuatro meses'. Quiero preguntar al señor Gabriel Inclán la fórmula para conseguirlo, ya que soy madre de una enfermera que sacó la diplomatura en el año 98 (año en el que se convocó la última OPE de Osakidetza) y a la que no pudieron presentarse los diplomados en ese año, por lo que quedó obligada a:

1- Apuntarse en las listas de sustitución de Osakidetza (única forma de acceder al empleo en la sanidad pública). Actualmente está esperando se le llame una sola vez para acceder a eso que estos señores llaman 'trabajo' y que no es otra cosa que aguardar en casa a que te llamen cualquier día, a cualquier hora, para trabajar durante unas horas, un día, una semana... y volver de nuevo a casa a esperar la siguiente llamada para lo mismo.

2- Apuntarse a todos los master y cursos postgrado habidos y por haber, con el consiguiente gasto y la única esperanza de obtener, cuando salga una nueva OPE más puntuación. Y es que, al no ser mi hija una de las afortunadas de ese '93%', no tiene más puntuación que la obtenida por sus estudios y la del propio examen, a pesar de haber hecho prácticas diarias durante los tres años de carrera, y haber trabajado como cooperante en el programa del Gobierno vasco Juventud Vasca Cooperante, y gratis en alguna clínica privada (este es el método que ha encontrado la sanidad privada, hacer un favor a los recién diplomados y darles un trabajo a cambio de nada).

3- Buscarse la vida en el extranjero, con el agravante de que el tiempo que estén trabajando como emigrantes tampoco puntúa en la OPE, ya que el trabajo debe ser en Osakidetza o en el Insalud para que puntúe. Todo eso para tener que aguantar encima noticias triunfalistas de unos políticos que sólo se preocupan de hacerse propaganda. Sólo espero una respuesta, ya que, a pesar de haberlo intentado un par de veces, no me ha sido posible hablar con el señor Inclán. Está demasiado ocupado para hablar con una simple madre indignada y defraudada. Eso es lo que me ha hecho saber una señorita que dice ser su secretaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de febrero de 2002.