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Salt Lake City 2002 | XIX JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

El COI quiere un final sin más escándalos

Jacques Rogge se multiplica para apaciguar los ánimos de la delegación rusa

Jacques Rogge, presidente del COI, se pasó el día de ayer achicando las aguas que se habían desbordado con Rusia. Visitas a la casa rusa en Salt Lake City, recepciones con los representantes de aquel país... Todo con tal de que la casa no se le revuelva más y que los Juegos terminen sin más escándalos. De momento, y aunque Rusia mantiene el tono de sus protestas, sus dirigentes descartaron que boicotearan la ceremonia de clausura.Rogge ha ofrecido toda clase de garantías de que se reunirá con las federaciones internacionales para resolver los desaguisados de sus jueces, pero dice que no da tiempo antes de la clausura y que ya no se cambiarán los resultados.

Sin embargo, un error diplomático ha venido a sumarse a la cadena de despropósitos. En una carta enviada por Rogge al primer ministro ruso, Vladimir Putin, se deslizó un error gramatical y la misiva fue dirigida a nombre de A. Putin. El COI presentó excusas en lo que tildó de "error humano", mientras Sergei Yastrzhembsky, portavoz del Kremlin, decía: ""Antes de enviar una misiva a un jefe de estado, estaría bien saber que su nombre no es André, sino Vladimir".

El caso es que el COI sigue dando la versión, por boca de su director general, François Carrard, de que los Juegos son un éxito y que por eso hay tensiones. "Las cosas se están calmando. Ya sabemos que hay directivos rusos muy vehementes, pero otros, más sosegados, ya ven las cosas de otra forma", dijo. Y añadió que el COI no lamenta la concesión de la segunda medalla de oro a la pareja canadiense de patinaje, detonante de que todo el mundo pida lo mismo cuando se siente perjudicado.

Lo cierto es que estos Juegos, que han estado espléndidamente organizados, sólo se recordarán por los escándalos. Desde su gestación, al conocerse los sobornos a miembros del COI para su concesión en 1995, hasta en su mismo desarrollo.

La derrota de Rusia, por 3-2, en una de las semifinales de hockey contra Estados Unidos, no vino a cerrar más las heridas. Era más que un partido, con los mejores profesionales de la NHL (Liga profesional norteamericana) en liza, pero con toda la indignación rusa detrás. Pese a que esta vez nada hacía indicar que los rusos se quejaran del arbitraje, como contra la República Checa, sí lo hicieron, aunque de forma menos estruendosa. Estadfos Unidos se adelantó con un 3-0 y aquello parecía sentenciado. Pero Kovalev y Makharov acortaron distancias antes de la mitad del tercer y último tiempo, y la gran calidad rusa, hasta entonces dormida, dio la sensación de que podía completar la gran remontada. Rusia llegó a estrellar dos veces el puck (la pastilla) en los postes de Ritchie, el portero estadounidense, que paró como un gato.La final será, así, puramente norteamericana, al revés que en Nagano, donde ganó la República Checa a Rusia. Canadá, que se ha recuperado a golpe de broncas de su director técnico, el legendario Wayne Gretzky, será el rival de EE UU.

La comisión ejecutiva del COI, a la espera de los resultados de los análisis de las rusas del relevo de esquí de fondo, otro de los detonantes de su ira, tomó también la decisión de advertir solamente a la patinadora bielorrusa Yulia Pavlovich, que había protagonizado el primer caso rocambolesco de dopaje. Su positivo con nandrolona no pudo ser efectivo por defecto de forma, al llegar abierta la bolsa con las muestras al laboratorio. Ya por entonces se había expulsado de los Juegos al jefe de misión bielorruso y ayer se hizo lo mismo con la entrenadora y madre de la patinadora, Tatiana, y con el médico del equipo, Evgeny Lositsky.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de febrero de 2002